15 de febrero de 2011

Aventuras nocturnas. Primera parte

Ahora tenemos un nuevo horario en el trabajo, y ya no hacemos guardias nocturnas en el Hospital, bueno, guardias tenemos, pero las hacemos en nuestra casa con el teléfono, si nos llaman, vamos. Es decir, ya no dormimos en el Hospital, trabajamos todo el día (incluídos fines de semana a quien le toque) y por la noche nos vamos a casa muy atentas al teléfono por si hay alguna Urgencia.

Todo este rollo, venía a ser una introducción para comentar que este Domingo trabajé de 10 de la mañana a 11 de la noche.

El día fue bastante tranquilo, solo vino una Iguana, cosa que no me hizo ninguna gracia, la verdad, porque no me gustan estos bichos. No por ser Veterinaria tienen que gustarme todos los animales, ¿no? Además esta en cuestión era enorme y estaba bastante pachuchilla.

Bueno, ese no es el tema, no venía a hablar de iguanas. La cuestión es que después de un largo y mayormente aburrido día en el Hospital (el límite de tiempo de 72 minutos de SeriesYonkis debió saltarme como 10 veces), por fin a las 11 me fui a mi casita.

Había una tormente terrible, con truenos, relámpagos y unas bolas de granizo tremendas. En pocos minutos la ciudad quedó blanca ¡y muy muy resbaladiza!

Llegué a casa, me duché con calma y a las 12 o así cuando por fin iba  ponerme a cenar, llama la Policía Local. Que, como no, tienen un perro, que si lo podemos ir a recoger. 

Ofrecemos un servicio de recogida de perros abandonados. Tenemos una especie de convenio con las Policias Locales de ciudades, pueblos y aldeas de los alrededores para, ante sus avisos, ir a recoger los animales abandonados; perros, gatos... Y lo que se tercie ¡hace 2 semanas fui a recoger un cervatillo herido!

Bueno ya estoy desviándome otra vez del tema. La cuestión es que a las 12 y pico,  después de trabajar 13 horas, cuando por fin estaba en casa, en pijama y con la tormenta que había, me llaman para que vaya a recoger un perro. Me sentó fatal, como es normal. Además los polis me metieron un montón de prisa diciendo que necesitaban el furgón para irse a otro asunto urgente.

De muy mala leche me puse el pijama de trabajo por encima de mi propio pijama. Cogí mi furgoneta, me fuí hasta el Hospital, levanté la maldita reja, cogí las llaves de la furgoneta del trabajo (tenía que hacer un cambio de furgoneta claro, no voy a meter en la mía un Pastor Alemán empapado) y me fuí al lugar de los hechos, ya era casi la 1 cuando llegué. 

Los policias muy amablemente ya me habían sujetado el perro con una cinta policial de esas de plástico, y dijeron en tono jocoso: El collar a ver si nos lo puedes devolver que le tenemos cariño. Ja, ja. En condiciones normales me hubiera reído, pero en ese momento no me salió más que una mueca. Entiendo que ellos hagan coñas, están en turno de noche, pero yo estaba en mis pocas horas libres después de trabajar todo el día y teniendo que trabajar al día siguiente. 

Después de meter el perro en la furgoneta, se dicen unos a otros: Qué, ¿vamos  a tomar un café?. Si estupendo, tirad delante que os seguimos.


¿¿¿Perdón??? No teníais otro asunto super-urgente, por el que me hacéis venir a toda prisa, a medio vestir, y patinando con la furgoneta por el granizo. ¡No, no! Esto último es una exageración, no quiero que mi madre se agobie, pues es fiel seguidora de mi blog y seguro lo leerá. Un besito Mamá.






Entradas relacionadas: Aprendiendo a conducir la furgoneta del trabajo (27/04/10):

3 ladridos:

Mama dijo...

Un besito Iria

Duke dijo...

me mola tu blog

con tu permiso te sigo

un saludin Iria

tara dijo...

Que jeta la poli!!! Pero bien pensado, para cualquier funcionario un café es un asunto de primera necesidad XD. No desesperes. Un bico

Publicar un comentario

  © NOME DO SEU BLOG

Design by Emporium Digital