9 de febrero de 2011

El de cuando fui a Londres

En Julio del 2008 fui a Londres a visitar a Jorge. Y aunque finalmente resultó un viaje cojonudo, no empezó con muy buen pie, pues tuvieron lugar una serie de hechos muy desafortunados...

1. Me olvido el cargador del móvil

2. Me olvido los billetes de avión

3. Nos pasamos del peso y tenemos que pagar un pastón por las maletas

4. Tenemos que dejar nuestro "petate" de bebida en el aeropuerto

5. Cogemos el avión, y nada más pisar London...

Pierdo (o me roban) la cartera  con 300 euros que llevaba cambiados a libras, tarjetas y demás...

Lloros a moco tendido en el aeropuerto Londinense.

En Londres y sin un Pound... Y con el móvil apagado.

Menos mal que me acompañaba mi prima Lucía, suerte que podía no haber tenido puesto que al principio iba a ir yo sola, pero días antes de mi viaje decidió acompañarme. ¡Y menos mal! Porque, ¿Que podría haber hecho al encontrarme sola en el aeropuerto de un país extraño, sin un duro y con el móvil apagado? Además, claro está, no me sé el número de Jorge de memoria y habíamos quedado con él en el centro de Londres, no en el aeropuerto...

Lo de los billetes se solucionó "fácil" pues después de hacer una cola interminable y por un módico precio nos dieron un papelito a modo de billete y asunto resuelto.

Pero luego resulta que las maletas se pasaban mucho muchísimo de peso (Yo no me había informado muy bien) y tuvimos que pagar un extra considerable además de dejar en tierra nuestro fardo de bebida. Y es que Jorge me había pedido que lleváramos "algo" de bebida (alcohólica, se sobreentiende) ya que allí era muy cara. Nosotras no nos anduvimos con rodeos y llevábamos un montón de cartones de vino (para preparar calimocho y/o sangría) y unas botellas del mas exquisito Licor Café de la tierra.

Nuestras respectivas madres comenzaron a enrojecer avergonzadas cuando, ante el exceso de peso empezamos a sacar uno tras otro los cartones de nuestras maletas y finalmente las preciadas botellas.

Lo de la perdida de la cartera es un asunto muy triste y doloroso que no quiero recordar. Hace unos días mi prima comentaba que nunca me había visto llorar hasta ese día. Y eso que lleva toda la vida siendo mi prima inseparable. Y es que yo no soy para nada una persona de llanto fácil. Pero perder todo aquel dinero me dolió en el alma. Eso sumado a la rabia de intentar comunicarme con el personal del aeropuerto y  que me mandaran de un lado para otro sin que nadie me hiciera ni puto caso. ¿Que los ingleses son atentos y educados? Ja!

Obviando estas desgracias iniciales, el viaje resultó un 10. Eso si, todos mis seres queridos se quedaron sin regalos ni souvenirs, dada la perdida de todos mis fondos.

Lucía y yo en Londres




Lucía, Jorge y yo en Notting Hill




Londres y yo

3 ladridos:

Cristina dijo...

os pareceis mucho!!
Yo soy experta en ser robada, pero nunca me ha pasado en una situación tan extrema..
cruzo los dedos....

Gincrispi dijo...

Hola Iria.
Cuando me ocurre algo parecido a tu principio de viaje, tiendo a minimizar la importancia de lo ocurrido para eliminar cuanto antes la sensación de angustia. A mí me funciona.
Gracias por pasarte por mi blog y dejarme un comentario, estás invitada a pasarte cuando quieras, eso sí la próxima vez puedes dejar algo más con el comentario, como una cerveza.


Saludos.

~Valdez~ dijo...

Wow, LONDRES!!!!

Qué mal que hayas tenido un comiezo lento, pero un viaje a Londres.... wow!!

Qué chido que te hyas divertido en la tierra de la lluvia eterna.

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