24 de marzo de 2011

El de Paris

No hay cosa más absurda que llevar a un grupo de adolescentes de excursión a un sitio lejano, bonito y caro. Más vale emplear tu tiempo y dinero en cualquier otra cosa, pues manejar a una panda de chavales revolucionados, en un país extraño y sin sus padres, es un asunto peliagudo. Además de desagradecido.

Cuando tienes 16 años y vas de excursión a Paris, lo último que te interesa es ver la Torre Eiffel, los Campos Elíseos, Versalles, el Louvre o Notre Dame. Lo único que te importa es que te vas una semana de juerga con los colegas sin supervisión paterna. Nuestras únicas preocupaciones previas al viaje eran: como íbamos a conseguir meter algo de bebida en el hotel, y no salir fumando en ninguna foto, no fueran a verla nuestros padres.

Cuando llegamos a Paris seguíamos sin tener solucionado el asunto de la bebida. Y es que para nuestra sorpresa en Francia no vendían bebidas alcohólicas a adolescentes pirados menores de 18 años. ¡Que desfachatez! En aquella época en nuestro pueblo nos hubieran vendido una botella de Tekila con 13.

Menudo problemón. Pero no sé como, llegamos a un pequeño ultramarinos, buscando souvenirs para nuestras familias. Había alcohol y parecía un lugar poco controlado así que decidimos probar suerte. Y la tuvimos, nos vendieron vino (en botella, muy fino) y Coca-cola (que era todo lo que necesitábamos para nuestro fiestón) sin problema alguno.

Repartimos las botellas entre nuestras mochilas y fuimos a comer a un restaurante con los profesores. Como era costumbre, yo colgué mi mochila detrás de mi silla, pero, un movimiento desafortunado mientras comíamos hizo que la mochila se descolgara y cayera al suelo, con un descarado ruido de cristales rotos. Un montón de ojos super-abiertos y reprochantes se clavaron en mi como diciendo: Tía, ¡un poco más de cuidado con el botín!

No sé si por culpa de mi mochila ruidosa, o por el comentario que mi queridísima M que, muy fina ella al llegar de la tienda de souvenirs comentó a los profesores: “Mira, compré una botella de vino, pero es para mi padre. Por si pudierais pensar que era para beber yo”.

¡¡¡!!! 

M no estuvo ahí muy espabilada, pues este comentario puso alerta a los profesores (hasta ese momento tranquilos, por la prohibición de vender bebida a menores). Si vendían vino a una niña "para su padre" también nos lo venderían a nosotros para consumo propio.
Y sucedió lo inevitable. Al llegar al hotel, y cual Guardias de Tráfico, las profesoras se apostaron en la puerta del autobús, y mientras íbamos bajando iban seleccionando alumnos, “Tu puedes ir hacia el hotel”. “Tu quédate aquí a un lado”. No sé que clase de instinto paranormal, o quizás sea por los años de experiencia, pero sin fallar uno, las profesoras nos reunieron a todos los malhechores. Nos guiaron al hotel, nos sentaron cabizbajos en el hall y dijeron: “Abrid las mochilas y sacad las botellas”. Obedientes, empezamos a sacar nuestro tesoro, botellas y botellas iban saliendo hasta que una profesora dijo: Dios, pero que vergüenza, menuda cantidad de botellas. Todo el mundo nos miraba.

Al final, aun con la confiscación del vino, acabamos consiguiendo nuestra juerga con cervezas, pero eso es ya otro asunto para contar otro día. 

La cuestión es que igual nos hubiera dado ir de excursión a París, a Coruña o a Roupar de Arriba, lo único que nos importaba era pasar unos días con los colegas.

Esa fue una excursión bastante accidentada: La primera noche, al llegar nos encontramos con que el hotel donde nos hospedaríamos era en realidad una especie de zulo-picadero de mala muerte con gente desnuda por los pasillos. Nuestras reivindicativas madres se manifestaron en el pueblo, organizando una especie de sentada ante la agencia de viajes hasta que nos reubicaron en otro hotel. Vimos un muerto flotando en el Sena, y vivimos un desalojo de la Torre Eiffel ante una amenaza de Bomba. Fue brutal.

Hicimos todo este trayecto en AUTOBUS

¿Veis a esta pareja de Chinos que nos acompañan? Les hicimos creer, con mucho tiempo y esfuerzo, que Hola se decía Puta  (clásica chispa adolescente), podeis imaginarlos saludando encantados a toda la gente del barco: Puta, puta.
Viaje de vuelta. Hasta los adolescentes incansables acaban agotándose. ¿Por que los más rebeldes siempre se sientan al fondo del autobús?

7 ladridos:

Sertino dijo...

Esperare a leer la siguiente entrada en la que cuentes el otro asuntillo con la cerveza.

Sidrina dijo...

Y mi niño de 15 años que tiene que ir a Paris de excursión de fin de curso, despues de haberte leido se va a quedar en casa jajaja.
Por cierto la foto de la vaca y tu mano me recuerda a un veterinario y la vaca Lolita haciendo lomismo y quitandome las ganas de ser veterinaria.
Biquiños

Bolboreteira dijo...

Me recuerda a mi excursión de octavo..con casi 14 nos fuimos a Benalmadena (Málaga) y fue apoteósico, que bien lo pasamos y cuantas anecdotas vividas.

Besiños!

Naar dijo...

todos losviajes adolescentes son semejantes, cambian las caras y el destino, pero básicamente son el mismo plan de beber, fumar y besarse a escondidas. yo no salí de españa hasta el viaje de fin de curso de 3º de BUP, con 16-17 años, que fuimos a italia. tengo unos recuerdos vagos y confusos y no por culpa del alcohol porque yo no bebo, pero es otra historia. y me has dado de ganas de contarla algún día.
un beso.

puzzle incompleto dijo...

Lo de comprar alcohol en las excursiones siempre es un asunto complicado y casi siempre te acaban pillando.

Goyo dijo...

Qué tiempos los de los viajes de estudios fuera de España. Yo en 3º de BUP fui a Italia y el primer día casi provocamos un incidente internacional en un pueblo cercano a Génova. Un grupo de italianos se subió a nuestras ventanas solicitando chicas y nosotros, claro está, salimos a defender a nuestras mujeres como caballeros medievales. Acabamos a tortas y durmiendo escondidos en un cobertizo que había en un patio que comunicaba las dos partes del hotel. En fin, menudo rollo te he soltado.
Por cierto, fantástico blog, seguiré leyéndote y comentándote.

Marta Mancebo dijo...

Solo puedo reirme... ingenuidad e insconsciencia a partes iguales. :D

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