11 de marzo de 2011

Lingua Longa

Un día en el colegio, la profesora M llegó con una cartulina enorme. Venía dividida en dos columnas, la primera en la parte superior ponía Lingua Longa (Lengua larga para mis seguidores no gallegos) y  había un dibujo de la lengua de los Rollings, toda oscura y fea. La segunda columna, estaba encabezada por un Lingua Boa (Lengua Buena) y un dibujo de una boca preciosa y sonriente, rodeada de flores de un montón de colores.


Era algo mas o menos así. La parte de Lingua Boa era preciosa, las flores tenían un montón de colores (no puede reflejarlo porque desgraciadamente en esta Clínica Veterinaria no tengo colorines).

Nos explicó que, debajo del dibujo de Lingua Boa, iría apuntando los nombres de aquellos que se portaran bien en clase y no hablaran cuando no debían, y debajo de Lingua Longa los charlatanes.

Lingua Boa empezó a rellenarse rápidamente. Pronto aparecieron los nombres de las más buenas de clase. Allí con todas sus flores y colorines. Yo quería por encima de todo aparecer en esa lista. 

Pero un fatídico día, y pillándome totalmente desprevenida gritó la profesora: ¡Iria, toda la tarde llevas hablando y harta estoy ya de avisarte! ¡Vas a lingua longa!

Mientras se acercaba a la pared para escribir mi nombre recuerdo que tuve ganas de llorar y gritar, parecía que el mundo se fuera a derrumbar sobre mi de la pena que me entró. ¿Como podía haberme despistado tanto durante esa tarde como para no ver venir la temible Lingua Longa?

La vida ya no tenía sentido. ¿Para que iba a seguir esforzándome en portarme bien el resto del año? Si total, estaba en Lingua Longa, no podía caer más bajo en esta vida.

Allí escribió mi nombre: Iria Bellas. Bien grande y bien visible. La primera y única de la lista. En la pared, a la vista de todos, humillandome todo el curso y recordándome cada día mi incapacidad para controlar mi  rebelde "lingua longa".

Es mi única foto infantil con cara de ofuscada que pude encontrar. No solía, ni suelo, ir enfurruñada por la vida. Probablemente este día estaría enfadada por tener que comerme ese enorme bodadillo.



9 ladridos:

Cristina dijo...

A mi un día me humillaron más. Fue horrible, deberían destruir a las profesoras que humillan a las niñas. Resulta que tenía una tarde de esas en las que no me apetecía hacer básicamente nada (como la tuya supongo) y la perra de la profesora me castigó llevándome a la clase de los niños de dos años menos, para ver si me portaba como una niña mayor.Me sentí observada y humillada.
Zorra.

Naar dijo...

de pequeños nos sentimos humillados con facilidad. y es que los mayores tampoco tienen en cuenta lo mal que nos puede hacer sentir algo, jo.

Juan dijo...

No hay colorines? dónde se ha visto eso...desde luego...:P

la reina del mambo dijo...

Ya son ganas de humillar a los niños.
Leerlo ahora hace gracia, pero...
Un beso

rombo dijo...

Te he visto de casualidad en una visita que he hecho a Madrugario. Me llamó la atención tu dibujo-foto y tu nombre...Como soy curioso, me he metido. Y me ha gustado mucho las cosas que cuentas. Si me lo permites...volveré.

Maya dijo...

Si lo piensas bien, llevabas el estandarte de los Rolling Stones. ¡Rebeldía pura! para estar orgullosa... ¡Abrazos!

Magdalena Malungo dijo...

Eu tamén lembro a única vez que me castigaron de xeonllos e cos brazos abertos contra a parede. E o máis humillante é que nese momento entrou o director do colexio! jajajaj Aburridas que son as nenas boas!

Sertino dijo...

Cuando eres pequeño sufres por cualquier cosa, yo recuerdo cuando estaba en preescolar que llore porque perdí la pajita del batido, y al final tuvo que ir la profesora a por un vaso para que me callara xD

Bolboreteira dijo...

Este tipo de cosas en la infancia son un mundo y dejan huella al menos en la memoria. A mi me castigaron tantas veces y de tantas maneras que perdí la cuenta :P
besiños!

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