14 de abril de 2011

La niña aburrida

Hoy, mientras paseaba con Rasta por un pequeño pueblo costero, vi a una niña en el jardín de una casa preciosa. Tenía todo lo que una niña podría querer, una piscina enorme con juguetes y flotadores. Un par de columpios de plástico. Un tobogán. Balones por todas partes, una portería. Una casetita monísima de esas para hacer churrasco, la hierba cuidadosamente cortada, y la casa... buf, la casa. Incluso tenía un perro, un dálmata que se puso como loco al ver a Rasta.

Pero la niña estaba sentada en la escalera del porche y parecía triste jugueteando con unas florecillas que tenía en las manos.

Hay que joderse, pensé, con todo este despliegue de diversión que tiene en su jardín y esta aburrida.

Entonces me dí cuenta, la niña tenía de todo para divertirse menos lo más importante, compañía. ¿De que sirve tener un montón de balones y juguetes si no tienes con quién compartirlos?

Entonces me acordé de mis días soleados en el campeiro. Teníamos una piscina de plástico de 2 metros como mucho que solo duró un verano pues durante el invierno la mordieron las ratas en la palleira. Un columpio enganchado de cualquier manera a un árbol, una hierba más bien descuidada, y una parrillita metálica para hacer churrasco. Teníamos el "agua de las lagartijas", así llamábamos a un antiguo lavadero lleno de renacuajos y demás bichería.  Pero éramos un montón de niños, mayormente primos y algún amig@, y que bien lo pasábamos, nuestro campeiro nos parecía el más bonito del mundo. Había una cabaña llena de leña y patatas. Un huerto y un gallinero. Ovejas y aveces, conejos. Cuando estos últimos se reproducían, nos moríamos por coger a las crías, pero no se podían tocar porque "Si no luego huelen a vosotros, su madre no los quiere y mueren" nos decían. Un carro antiguo. Y Heroi, mi primer perro, siempre acompañándonos. Había gatas que parían y escondían sus cachorritos para que no los molestásemos, y los encontrábamos un día, y al día siguiente ya los había cambiado su madre de sitio otra vez. Siempre había diversión, algo nuevo que construir (léase: Mi cabaña en el árbol), algún bichito que cazar (Caracoles de coloresRenacuajos) o algún juego que inventar. Si alguna vez llegábamos a sentarnos,  como la niña del porche, era para charlar o para contar historias de miedo. Nos molaba el asunto de "las historias de miedo" y lo pongo entre comillas porque aveces, al anochecer decíamos, "vamos a contar historias de miedo", pero en realidad nadie sabía ninguna, así que empezábamos a inventar historietas poniendo voz misteriosa y alumbrándonos el careto con una linterna, pero al final las historias acababan siendo más graciosas que tenebrosas y nos partíamos de risa.

Santi, Andrea, Anita, yo y Lucía ofuscada al fondo. Por algún motivo estaba enfadada y no quiso participar en la foto
Santi y yo en la piscina de plástico.
Se ve a David por detrás.

Santi, Lucía, Anita y yo.


Heroi, que gran perro fue.



8 ladridos:

Sebe dijo...

ese david de la piscina soy yo????

Iria Veterinaria dijo...

Claro que eres tú!!! Recuerdo que ese día hacía tanto calor que hasta nuestras madres se metieron (si se puede llmar meterse cuando cubre hasta las rodillas) a retozar en la pisci :)

Sebe dijo...

yo me acuerdo que el abuelo venia de pescar y nos metia las truchas en la piscina

Naar dijo...

si te sirve de algo, yo era como la niña aburrida de la casa grande. soy hija única y mis dos primas son estúpidas, viven lejos y nos llevamos un porrón de años, así que siempre estaba sola. y sí, es un muermo. los juguetes son un asco si no hay nadie para jugar con ellos.
luego mis padres se compraron la casa del sur y mi vida cambió. hice amigos y aprendí a jugar en la calle. qué gran cosa, la calle. y no teníamos juguetes apenas, pero yo nunca me había divertido tanto con piedras, palos y cualquier porquería que encontrábamos.
en las fotos se os ve super felices, qué envidia. así da gusto ser niño.
muy bueno es post. y muy guapo el perro!!

Sebe dijo...

juguetes... cada vez que iba a as pontes mi mayor ilusion era ir con mi primo a despiezar unos televisores viejos que habia almacenadoos en ese sitio... que es ese sitio??? para coger controlitos XD...

luego el dr lupilla nos enseñaba ciencia enchufando los controlitos a las manzanas y peras...

tambien recuerdo que nos fabricamos nuestras propias armas con maderos, clavos y todo lo que encontrbamos...

y si, yo era un ser malvado, pero cuando iba todos aprobechabais para serlo tambien porque sabiais que todo lo malo que pasara iba a ser mi culpa jajajajajaja

Sidrina dijo...

Me has hecho recordar mis veranos, todos mis primos en una finca con tiendas y roulottes, verano tras verano, eramos la pandilla de los jaguares imitabamos a los de verano azul y eran unos dias increibles.
Biquiños

Bolboreteira dijo...

A mi también me ha hecho recordar momentos de la infancia geniales, con mi hermano, mis primos y amigos.Vivir el verano en la aldea era genial , siempre había mil cosas con las que divertirse.
Pena que muchos niños hoy en día no puedan disfrutar de lo mismo, no necesitarían ni consolas, ni ordenadores ni todo ese montón de juguetes que se les compra.
Besiños! Me he encantado la entrada.

Nora dijo...

Mi jefa también jugaba en la calle y con sus primos aunque en aquella época no se habían inventado ni las bicis.....

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