5 de julio de 2011

Indios y Vaqueros


Un día, en los inicios de mi Blog, cuando me leía escasamente una persona al día (Ahora soy super-popular y recibo cientos de visitas diarias :P)  conté la historia que a continuación voy a narrar. Después me arrepentí porque pensé que podía parecer cruel y la eliminé. Hoy me dispongo a contarla de nuevo, porque al fin y al cabo, creo que es una historia divertida. Y los niños, son niños, además todo el mundo sabe que yo era una niña muy buena :P

Era verano, mis primas A y L, mi hermano y yo jugábamos en el campeiro, como siempre. Entonces vimos que se acercaba nuestra prima Y. En realidad es nuestra prima segunda, con la que no siempre nos llevábamos bien porque solía fastidiarnos. A veces era un poco egoísta, y ponía una cara y una actitud de buena ante los mayores que hacía que siempre las broncas recayeran sobre nosotros con el clásico: Pero, ¿Por que la tratáis tan mal? ¡Con lo buena que es! Si claro, buenísima y en cuanto os dais la vuelta nos echa la lengua...

En fin, vimos que se acercaba y yo tuve una idea. Yo tenía estas ideas, no porque fuera mala, sino por que leía mucho y además tenía mucha imaginación, queriendo a veces llevar mis fantasías a la vida real. 

Yo: Hoy vamos a jugar a Indios y Vaqueros. A, L, S y yo seremos los Indios y tu, Y el vaquero.

X: ¿Por qué? Jolín, ¡Siempre tenéis que ir en el mismo equipo y yo sola!

Al final la convencimos, nos decoramos un poco físicamente cual indios y nos lanzamos al ataque, tapándonos y destapándonos la boca con la mano haciendo el típico ruido Indio.

Yo: Un vaquero en nuestro territorio ¡cojámoslo prisionero! - Como verdaderos salvajes nos avalanzámos sobre ella.

Yo: Ahora tenemos que atarla para que no se nos escape - Mis secuaces trajeron cuerdas y la atamos a un árbol.

Ella empezó a enfadarse y patalear pero no pudo con nosotros. Una vez atada:

Yo: Ahora tenemos que torturarla para que nos cuente todo lo que sabe, ¡Pongámosle bichos en las piernas!

Nos pusimos a la caza de hormigas y demás bichitos y se los íbamos poniendo en las piernas a la pobre niña berreante.

Al final se hizo de noche y nos cansamos del juego, así que, nos fuimos cada uno a nuestra casa, ¡Dejándo a la pobre Y atada al árbol!

No contentos con nuestra malvada acción, mi hermano y yo, nos apostamos en la ventana, desde dónde la veíamos divertidos,  atada al árbol y gritando.

Finalmente mi abuela la oyó y fue a desatarla, y cuando su propia abuela llegó la oímos contarle entre lloros, como nosotros, niños maleducados y salvajes la habíamos tenido atada durante toda la tarde.

Y, mis secuaces y yo




Entradas relacionadas (Anécdotas infantiles):


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Mi cabaña en el árbol
Pirata y astronauta
Clavos Oxidados
Caracoles de colores
Lingua Longa
La niña aburrida

4 ladridos:

Mama dijo...

Muy bien Iria, pones las iniciales y a continuación la foto con la pobre niña y tu y tus secuaces

Naar dijo...

no es cruel... al menos no tanto como para no contarlo, jejeje. todos de críos hemos hecho (o nos han hecho) cosas así. y con el tiempo se recuerda con risas.

Goyo dijo...

Un poco cabrones sí que fuisteis... Lo de las hormigas es a mala leche. Pero visto lo visto... seguro que se lo merecía.

bitelino dijo...

Eso no derivó en un buen cachete. Nos meus tempos así sería vaia. jajaja

Esas historias de nenos son as mellores.

Un saúdo!

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