14 de septiembre de 2011

El carrito, el volante y un fatídico final

Esta es una historieta infantil, pero no por ello tierna ni entrañable. Es más, la voy a contar, aún a riesgo de que  todos penséis que yo era un bicho malo, la semilla del diablo oculta en el cuerpecito de una niña pecosa y flacucha.

Aquel día estaba feliz, había heredado de alguna de mis primas mayores un carrito para las muñecas brutal. Era tan grande que podría haberme metido yo dentro, tenía una capota plegable y dibujos de colores en los laterales. 

Mamá iba a llevarnos de paseo así que podría estrenarlo, cogí mi Baby Fever pelirrojo y lo metí dentro, arropándolo bien.
Mi hermano Santi  y yo salimos alborotados a las escaleras, el llevaba un volante de juguete e iba todo flipado haciendo como que conducía un coche de carreras. Corría como loco y tomaba bruscas curvas imaginarias.

El salió delante, viviendo su propio rally, y yo detrás orgullosa con mi carrito. Yo tendría 5 años, así que él 4. Recuerdo que mis progenitores insistieron en bajarme ellos el carrito, diciendo que me iba a caer, pero yo, con mi habitual cabezonería, insistí en bajarlo sola.

Me dispuse a bajar el primer escalón, Santi debía estar en boxes o algo, que se había quedado parado justo delante y no me dejaba seguir, así que, le dí un pequeño empujón con el carro, en plan, avanza de una vez.

Con tan mala suerte que Santi cayó y rodó por las escaleras hasta llegar el descansillo. Resultado, clavícula rota. Y os podéis imaginar las consecuencias de tan complicada fractura, un niño de 4 años con cabestrillo durante meses...

Conste que no era de esas que odian a su hermano menor por el simple hecho de existir y robar la atención paterna, ni mucho menos, siempre nos llevamos muy bien...

Santi, yo y el carrito unos años después

Santi

Santi y yo



4 ladridos:

Juan dijo...

Algún día el Karma....

tara dijo...

¿Y despué de eso no te odia? porque la fractura de clavícula es muuuuyyy dolorosa. Por cierto, el otro día hice bechamel por primera vez (de esto que te pones a cocinar una cosa, acabas haciendo otra y creciéndote poco a poco).Me acordé de tí todo el rato. No me daba ligado, ni pa atrás ni pa alante. Al final, se me ocurrió removerla, en vez de con la cuchara de palo, con unas barillas de cocina.... ¡y salió! ¿será ese el secreto? Un beso ; )

Mama dijo...

Puedes contar el resto eh que no me importa.. ah y Feber creo que es con b

Naar dijo...

yo también tenía un baby-feber de esos raros y pelirrojos, parecidos a chuky... y le odiaba con toda mi alma, aunque no sé muy bien porqué.
y yo no tengo hermanos, pero érais pequeños y los accidentes son normales... seguro que no te odia ya a estas alturas, jejeje.
por cierto, hay resto? quiero saberlo...

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