29 de julio de 2011

Olores

Ayer le comentaba a D que una de las cosas más guais de los bebés es como huelen (cuando no se cagan, claro). Me acuerdo de cuando nació mi prima Carmen. Yo tendría... 7 años. Nada más entrar en su casa noté que el olor había cambiado, olía a bebé. Y al verla pensé, ¿Cómo una cosa tan pequeña puede cambiar el aroma de toda una casa?

Algo parecido me pasa con el olor a Mamá. Ese olor que te envolvía cuando iba a darte un beso de buenas noches, supongo que una mezcla de cremas y champú. Recuerdo un día que vino a recogerme después de haber pasado una noche con mis abuelos. La abracé feliz como si hubiera pasado un montón de tiempo sin verla, y ¡que bien olía! Toda ella, la ropa, la piel, el pelo.

Hay muchos más olores que me gustan, cuya historia no es tan cursi ni emotiva. Por ejemplo me gusta el olor a comida de perro, la que viene enlatada. Me gusta el olor de los libros nuevos. Me recuerda al inicio del curso, cuando después del verano llegabas al cole con libros, estuches y mochila nuevos, emocionado por reencontrarte con los compañeros. El olor de la lluvia en verano, ese olor que produce al caer sobre el suelo caliente. El olor a humo y sardinas el día de San Juan. El olor a café. Me gusta como huele Nemo. Los rotuladores, el pegamento y la gasolina. El pan recién hecho. El Mc Donalds. El gel de baño Monogotas de Vainilla de Mercadona que compra D. Los cachorros. El incienso...

Uno de los olores que menos me gustan es el olor a viejo, a persona mayor me refiero. Ese olor que tienen algunos ancianos. Me parece un olor muy triste, a cuerpo gastado y cansado. El otro día, me crucé con una pareja de ancianos (señor y señora que a pesar de llevar juntos toda la vida siguen caminando de la mano) que olían muchísimo a Nenuco. Me encantó. Si llego a vieja, quiero oler a bebé.

20 de julio de 2011

Ande yo caliente...


12:30 de la mañana. Entra un hombre, un señor mayor. 

Señor: Mire, quería facerlle unha pregunta (Quería hacerle una pregunta)

Yo: Dígame.

Señor: ¿Pode unha vaca quedar preñada cunha semente que non seña do touro? (¿Puede una vaca quedar preñada con un semen que no sea de toro?)

Yo: ¿Como? 

Señor: ¿Unha vaca pode quedar preñada, non sendo cun touro? (¿Una vaca puede quedar preñada no siendo con un toro?)

Yo:  ¿Refírese a mediante inseminación aritificial? (¿Se refiere mediante inseminación artificial?)- Fue lo único que se me ocurrió.

Señor: Non, refirome a  algo diferente dun toro.

Yo: ¿Como que?

Señor: Un home. (Un hombre)

Yo: ¿Que si una vaca puede quedar preñada de... un hombre?- Estupefacta.

Señor: Si, é que mira, atopamos o home enriba da vaca que estaba en celo, e chegou a botar a semente, e agora xa non esta en celo, e preguntabame se quedaría preñada. (Si, es que mira, encontramos al hombre encima de la vaca, que estaba en celo, y llego a echar el semen, y ahora ya no está en celo, y me preguntaba si quedaría preñada).

La estupefacción había dado paso a unas ganas incontrolables de echarme a reír. Pero tenía que intentar respetar al señor, parecía preocupado realmente y no que estuviera tomándome el pelo.

Yo: No mire, eso no es posible, son especies diferentes, no va a quedar preñada.

Señor: ¡Ah! Entonces non vai pasar nada, seña un home cun... can... unha cabra ou o que seña ¿no? (Entonces no va  a pasar nada, aunque sea un hombre con... un perro, una cabra o lo que sea ¿no?)

Al responderle que no, puso una sonrisa, entre avergonzada y triunfal que me dio muy mal rollo.

Y al analizarlo con Clara nos preguntamos... ¿No sera él el montador de la vaca, que no contento con ella, se plantea el hacer lo mismo con el resto de sus animales y cuya única preocupación era el dejar preñadas de engendros medio hombre medio animal a todas sus hembras?




Si es así, la gente está muy enferma.

19 de julio de 2011

Mamma mia

¡Que dura es la reincorporación al trabajo después de las vacaciones!




5 de julio de 2011

Indios y Vaqueros


Un día, en los inicios de mi Blog, cuando me leía escasamente una persona al día (Ahora soy super-popular y recibo cientos de visitas diarias :P)  conté la historia que a continuación voy a narrar. Después me arrepentí porque pensé que podía parecer cruel y la eliminé. Hoy me dispongo a contarla de nuevo, porque al fin y al cabo, creo que es una historia divertida. Y los niños, son niños, además todo el mundo sabe que yo era una niña muy buena :P

Era verano, mis primas A y L, mi hermano y yo jugábamos en el campeiro, como siempre. Entonces vimos que se acercaba nuestra prima Y. En realidad es nuestra prima segunda, con la que no siempre nos llevábamos bien porque solía fastidiarnos. A veces era un poco egoísta, y ponía una cara y una actitud de buena ante los mayores que hacía que siempre las broncas recayeran sobre nosotros con el clásico: Pero, ¿Por que la tratáis tan mal? ¡Con lo buena que es! Si claro, buenísima y en cuanto os dais la vuelta nos echa la lengua...

En fin, vimos que se acercaba y yo tuve una idea. Yo tenía estas ideas, no porque fuera mala, sino por que leía mucho y además tenía mucha imaginación, queriendo a veces llevar mis fantasías a la vida real. 

Yo: Hoy vamos a jugar a Indios y Vaqueros. A, L, S y yo seremos los Indios y tu, Y el vaquero.

X: ¿Por qué? Jolín, ¡Siempre tenéis que ir en el mismo equipo y yo sola!

Al final la convencimos, nos decoramos un poco físicamente cual indios y nos lanzamos al ataque, tapándonos y destapándonos la boca con la mano haciendo el típico ruido Indio.

Yo: Un vaquero en nuestro territorio ¡cojámoslo prisionero! - Como verdaderos salvajes nos avalanzámos sobre ella.

Yo: Ahora tenemos que atarla para que no se nos escape - Mis secuaces trajeron cuerdas y la atamos a un árbol.

Ella empezó a enfadarse y patalear pero no pudo con nosotros. Una vez atada:

Yo: Ahora tenemos que torturarla para que nos cuente todo lo que sabe, ¡Pongámosle bichos en las piernas!

Nos pusimos a la caza de hormigas y demás bichitos y se los íbamos poniendo en las piernas a la pobre niña berreante.

Al final se hizo de noche y nos cansamos del juego, así que, nos fuimos cada uno a nuestra casa, ¡Dejándo a la pobre Y atada al árbol!

No contentos con nuestra malvada acción, mi hermano y yo, nos apostamos en la ventana, desde dónde la veíamos divertidos,  atada al árbol y gritando.

Finalmente mi abuela la oyó y fue a desatarla, y cuando su propia abuela llegó la oímos contarle entre lloros, como nosotros, niños maleducados y salvajes la habíamos tenido atada durante toda la tarde.

Y, mis secuaces y yo




Entradas relacionadas (Anécdotas infantiles):


Mis diarios
Mi cabaña en el árbol
Pirata y astronauta
Clavos Oxidados
Caracoles de colores
Lingua Longa
La niña aburrida

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