11 de diciembre de 2012

Soy Sabela


Hola, me llamo Sabela y tengo 4 meses. La gente dice ¡4 meses ya, que rápido pasa el tiempo! Pero para mi estos meses son toda una vida, toda mi vida. Una vida que día a día se vuele más interesante y activa. Mamá   siempre está conmigo, de hecho cuando le dicen que debería dejarme algo con los abuelos, que además estarían encantados, e irse por ahí de juerga, ella dice que ni hablar del peluquín, que prefiere mil veces quedarse en casa calentita conmigo que irse de baranda hasta el amanecer, que al parecer es lo que solía hacer. Y lo mismo pasa con Papá. Él pasa conmigo menos tiempo del que quisiera, pero cuando está intenta aprovecharlo al máximo. Cuando me baña él, el baño dura mucho más tiempo y nos reímos mucho, después me viste despacio mientras juega conmigo.

Me encanta la música, las luces, los colores y los pianos. Tengo uno para darle con los pies, que nos regalaron los amigos de Papá, cuando toco las teclas con los pies hacen sonido y empieza la música, además mientras estoy tumbada me veo reflejada en un  espejo, otra de mis debilidades, y tengo juguetes para tocar con las manos. Me encanta este juguete.

Además, tengo un piano de los normales y me vuelve loca. Hay quién dice ¡Acabará siendo pianista! pero a Mamá le parece una tontería diseñar los gustos y aficiones de los hijos al antojo de sus padres, tratar de que se entusiasmen por aquello que a ellos les gustaría haber hecho, o por el contrario pretender que sigan sus pasos. Mamá dice que mientra sea feliz, le da igual que sea veterinaria o fontanera

Me gusta mucho salir a pasear, sobre todo porque me encanta ser el centro de atención, y cuando paseamos por el pueblo, todo el mundo nos para para verme, algunos nos gritan desde la otra punta de la calle, o vienen corriendo desde la otra acera. A mi me chifla crear tanta expectación, y cuando se asoman al carrito y les sonrío se vuelven locos. Que simples son los adultos.

El momento más relajado y tranquilo del día es cuando nos metemos todos en cama y Mamá lee un rato mientras yo duermo sobre ella. Yo duermo muy a gusto al calorcito de su cuerpo mientras va pasando páginas, y ella disfruta mucho de su ratito de tranquilidad, cuándo después de tener puesta su atención en mi durante todo el día, puede por  fin dejar volar su imaginación.





30 de noviembre de 2012

Grandes logros de la humanidad. Primera Parte


Cuando no era madre, consideraba los tampones y las lentillas las dos grandes obras de arte del ser humano. Esto puede parecer algo frívolo, ya que ninguno de los dos son indispensables para mi supervivencia personal pero oye, me hacen más agradable el día a día. 

Ni que decir tiene la indiscutible utilidad de los primeros, no me imagino viviendo en la antigüedad (entiéndase como antigüedad toda época anterior a la revolución de los Tampax) y tener que prescindir de según que cosas en determinados días del mes, como ir a la playa, bañarme en la piscina, o incluso adecuar mi ropa a tan delicado periodo. Y todo esto por no hablar de higiene y comodidad, no hay porque entrar en temas tan escatologicos. 

Y en lo que a lentillas se refiere, las considero indispensables, y no porque tenga ningún problema con las gafas, que no lo tengo, de hecho me parecen monísimas y dan un aspecto la mar de interesante, pero a mi personalmente me resultan muy incómodas, me marean, se ensucian constantemente, me molestan en la nariz, se empañan, se caen y tu ángulo visual se limita bastante. Y en lo que a comodidad se refiere soy muy tajante, que no me pondría unos zapatos de tacón aunque ("Dios" no lo quiera) me invitase a cenar la mismísima reina o acudiera como tertuliana a Sálvame Deluxe.

Me parece terriblemente injusto que todos sepamos quién inventó la bombilla o quien fue el descubridor de la penicilina y en cambio desconozcamos el origen de estas dos genialidades.

A lo que iba, desde que soy madre estoy descubriendo un sinfín de utensilios que me hacen la vida mucho más fácil. Y eso que en lo referente a bebés y crianza soy bastante tradicional ( Léase: Lactancia Natural, Colecho y Porteo), pero hay modernidades cuya utilidad es innegable.

La primera de ellas, regalo de mi tía Coché, es la cámara Vigila-bebés. Los anteriores "Walky Talkyes" que sólo transmitían sonidos serían útiles, pero lo de la cámara ya es el "novamás". Si Sabela duerme, juega o se balancea tranquilamente en su hamaca, enchufo la cámara y puedo hacer lo que quiera en cualquier parte de la casa y tenerla perfectamente controlada. Que una cuando es madre se vuelve muy loca, y no es suficiente  con saber que no llora, si no que necesito saber que cara pone, si parece incómoda, si está en buena posición o si respira de forma regular. Es lo que tiene la maternidad, que trastoca hasta a la más tranquila.



20 de noviembre de 2012

Punky y Veloz

Ayer, mi primo Esteban vino a ver a Sabela. Poco después llegó también mi madre y mientras tomábamos un café mi primo preguntó: "¿Que fue de vuestras tortugas?" "Es una buena pregunta, porque la de nuestras tortugas fue una historia muy singular." Le dije. (Al acabar de contársela el mismo me sugirió compartirla en el blog)

Cuando era niña, me encapriché con tener un par de tortugas. Por suerte, mis benévolos padres solían complacerme en lo que a bichería se refiere, probablemente porque también fueron siempre amantes de los animales.

El caso es que un par de tortugas pequeñitas pequeñitas llegaron a nuestras vidas y a nuestra familia, compuesta entonces por unos padres, dos niños y un perro. Las bauticé como Punky (algunos recodareis mi afición por el personaje televisivo "Punky Brewster") y Veloz. 

Las pequeñas tortugas empezaron a crecer y crecer rápidamente (los animales siempre se dieron muy bien en mi casa) pues les dábamos todo lo que se nos ocurría, desde salchichas a pulgas de playa. Si, pasábamos las tardes playeras llenando botes de saltarinas pulgas, al llegar a casa se las echábamos a las tortugas, y mirábamos fascinados como las perseguían por toda la pecera con la boca abierta. Una vez incluso se comieron una rana. Aunque yo la puse en la pecera no como alimento, ilusa de mi, sino para que convivieran en armonía, pero cuando volví no había ni rastro de la rana (la pecera tenía tapa), y me pregunté durante mucho tiempo como era posible que las torpes tortugas se hubieran montado, en tan poco tiempo, un banquete con la pobre ranita.

En unos años, crecieron tanto que no había pecera que les diera cabida, así que mi padre decidió que era momento de que empezaran a vivir al aire libre. Acondicionó un antiguo pío (Término gallego que se refiere a un pilón o abrevadero para vacas), dejando una parte con agua, y un acceso a una planta superior con tierra y vegetación dónde tomar el sol o (aún no habíamos perdido la  esperanza) enterrar los huevos. Un paraíso tortuguil, vaya. Después de observarlas durante largo tiempo, nos dimos cuenta de que las tortugas no son animales tan simples mentalmente como parece, pues descubrieron que si una se ponía contra la pared en una esquina y la otra se subía encima podían escapar. Flipante. Por lo que mi mañoso progenitor cubrió la parte superior con un enrejado.

Pero no contó con el mayor de los depredadores, el ser humano. Mi primo Juan que por entonces tendría 5 o 6 años, se quedó chafadísimo al descubrir que ya no podía echarles mano a las tortugas para jugar con ellas. Discurrió y discurrió hasta que fue capaz de levantar la reja lo suficiente para meter la mano... Pero también para que las tortugas pudieran salir. Punky, la más grande, ágil e inteligente (la hembra, cómo no) logró fugarse.

Meses después, en un circulo de amigos hablaba de mi disgusto ante la pérdida de mi mascota cuando alguien comentó: "¿Cómo? ¿Perdiste una tortuga? ¡En la tele de As Pontes hay un anuncio de que se encontró una!

Al llegar a casa puse ansiosa el ZocoEume (La programación de la televisión local de mi pueblo es bastante sencilla, consta solo de un informativo nocturno, y el resto del día pasan anuncios de "Se compra" "Se vende "  "Se busca" en el llamado Zoco Eume), y allí estaba. Se ha encontrado tortuga en la calle ... Interesados pónganse en contacto con la Clínica Veterinaria ... 

Anuncio surrealista dónde los haya.

¡Tenía que ser la mía! ¿Cuanta gente pierde una tortuga que acaba vagando por la calle?

Raudo y veloz mi padre fue a la Clínica Veterinaria, dónde le explicaron que un vecino había encontrado la tortuga paseando por la acera de enfrente a mi casa (¡Así que además había cruzado la carretera!) y un buen trecho más abajo. Imaginaos la sorpresa de dicho vecino al encontrar la enorme tortuga arrastrándose por la acera. Pero desgraciadamente, alguien había ido a la Clínica Veterinaria interesado en la tortuga viajera, y cómo sus legítimos dueños no habían dado señales de vida, se la dieron.

Mi padre, no satisfecho con su investigación, descubrió de quién se trataba y se puso en contacto con él para descubrir que, efectivamente, había llevado la tortuga para su finca pero... ¡Mi ágil e inteligente Punky había logrado escapar de nuevo!


¿Y que fue de Veloz? Poco después desapareció también. ¿Como pudo escapar siendo más pequeña y sin compañera sobre la que subir? Misterios de la vida. Lo más probable es que Juan se haya guardado la respuesta.

13 de noviembre de 2012

Risas y sonrisas




Sabela ya sabe reír, pero reír de verdad, a carcajadas, y es el sonido más bonito del mundo.

Sonreír sonríe desde el primer día. Supongo que al principio sin saber lo que hacía, simplemente tratando de imitarme. Luego empezó a sonreír a todo el mundo, dejando perplejos a conocidos y desconocidos al ver una bebé tan pequeña y tan risueña.

Pero la semana pasada, justo al cumplir 3 meses, estalló en carcajadas. Aunque desgraciadamente estas se las guarda para ocasiones especiales, y aunque sigue soriendo a diestro y siniestro, no produce sonido alguno.

Y eso que le hago todo tipo de tonterías, a veces me recuerdo a Rachel en Friends, a quien no quedó más remedio que rapear para conseguir una carcajada de  su pequeña. Y si hay que rapear se rapea, pero ni así.


La primera vez fue muy sencillo, bastó con estornudar. Estornudé tres veces, y este Achís, achís, achís provocó la primera carcajada que me dejó emocionada, pero desde entonces no hay manera.

11 de noviembre de 2012

De colores



Ayer, Anabel, con la que conviví en Lugo junto con Clara y Belén (y que recordareis de otras historias cómo Hablar por hablar) cuando éramos estudiantes unas de Veterinaria, otra de Enfermería, vino ayer a conocer a Sabela y me trajo un regalo cargado de cariño y que, aunque una es muy seca a la hora de demostrar sentimientos, me emociono mucho. Si fuera de las que lloran, habría llorado seguro. Porque el librito con forma de rana y hecho por ella, ponía lo siguiente:

A Iria,

ahora que es mamá.

Cuando me acuerdo de ti...

Te recuerdo como una explosión de colores. Te recuerdo siempre risueña. Recuerdo perfectamente cómo suenas cuando estallas a carcajadas. Recuerdo tus trenzas rojizas, tus ojos inquietos y dulces. Te recuerdo acurrucada en el sofá, durmiendo a media mañana, bailando con los brazos en alto, o concentrada en largas tardes de estudio. Te recuerdo queriendo descongelar el pollo en el alféizar de la ventana.

Siempre te recuerdo hablando bien de la gente, contando historias de lo mucho que quieres a tus amigas, a tu hermano y a tus padres. Te recuerdo paseando a Nemo, recordando a Heroi. Recuerdo el bebé que eras, redondo y regordete, en las fotos de la infancia que pegamos en el salón. Cuando leo tus peripecias y extravagancias a veces me emociono pensando en la mujer en la que te has convertido.

Siempre te recuerdo como si fueses luz, con cariño y con respeto.

Sabela aún no lo sabe, pero seguro que ya lo intuye...

Tiene mucha, mucha suerte de tener una mamá de colores.


Gracias Anabel, por hacerme sentir tan especial.

1 de noviembre de 2012

De concursos


A D le encanta participar en todo tipo de concursos en los que dependes únicamente de la suerte. Juega regularmente al euromillon, levanta tapas, recorta etiquetas y arranca pegatinas de todo tipo de productos buscando un viaje a la Patagonia, un sueldo Nescafé o un premio millonario que nos permita dejar de trabajar e ir a torrarnos bajo el sol caribeño sin mayor preocupación que embadurnar a la niña de crema protectora antes de dejarla correr por la arena como "Dios" (Más bien yo, después de más de 24 horas de parto)  la trajo al mundo.

Yo en cambio nunca fui muy de ilusionarme con nada que dependa únicamente del azar, aunque he de decir que la suerte suele acompañarme. Prefiero participar en concursos que requieren algún tipo de habilidad y esfuerzo por mi parte en los que la victoria depende únicamente de mi trabajo y no de un giro afortunado del destino.

En alguna ocasión mi esfuerzo se vio recompensado, sobre todo en Diciembre del año pasado cuando concursando con mi blog en los Premios mujer IT resulté ganadora en mi categoría y premiada con un viaje a Nueva York.

Casi un año después, y convertida en una madre babeante, hago participe a mi pequeña Sabela, enviando sus fotos (aquellas que no iba a subir jamás de los jamases a Internet) a diferentes concursos dónde cientos de padres obnubilados que consideramos a nuestros bebés los más monos, los más sonrientes y los más todo mostramos orgullosos las fotos de nuestros retoños, con la excusa de ganar cualquier chorradita para los peques.

Ahora estamos participando en dos concursos de "Mi bebé y yo". Por un lado en "La mejor sonrisa de tu bebé", dónde participamos con esta foto: Sabela ríe.

Y en otro que consiste en enviar una foto de tu bebé disfrazado de Halloween donde participamos con esta otra: Sabela y su primer Halloween dónde Sabela, en un escenario nocturno recreado sobre nuestra cama, luce el trajecito de esqueleto que tanto revuelo causó entre mis tías por no considerarlo adecuado para una tierna bebecita. 

19 de octubre de 2012

Cafca, la boñiga japonesa adicta.


Hay un vídeo rondando por internet que tiene totalmente revolucionado el mundo de los padres. Se trata de una frikada de anuncio japonés que hace que el 96,3 % de los bebés dejen de llorar cuando lo ven.



Es un misterio el porque de esta reacción, pero es completamente cierto. Sabela entra dentro de ese porcentaje, es ponerle el vídeo y por mucho que este llorando se queda pasmada mirándolo. Completamente hipnotizada, con los ojos de par en par, la boca abierta y la baba cayéndole cual niño goloso frente a un escaparate lleno de chuches.

Yo no logro entender que gracia le ve a esta especie de boñiga saltarina corriendo (bajo lo que parecen los efectos de una amplia dosis de setas alucinógenas) emocionada de un lado para otro. 

Y al principio observas el efecto emocionada, creyéndolo la solución a todos tus problemas, se acabaron los llantos incontrolados, las lágrimas y el estrés. Pero finalmente el vídeo acaba y la niña vuelve a llorar. Y lo vuelves a poner y se vuelve a callar. Nuevamente vuelve el disgusto al acabar el vídeo. Y después de verlo 5 o 6 veces acabas hasta  los cojoncillos las narices del maldito zurullo japonés y de todos sus descendientes, que también aparecen en el vídeo, y resignada recurres al antiquísimo método de pasear con la niña en brazos por toda la casa, canturreando y meciéndola hasta que finalmente se duerme. Y entonces la vida vuelve a ser bella, y mientras la miras dormir plácidamente te olvidas de todas las crisis, los lloros y de la puñetera boñiga adicta a los hongos.


8 de octubre de 2012

Cosas de Sabela. Parte 2

Sabela, a falta de 2 días para cumplir dos meses, sabe muy bien lo que quiere. Como ya comenté, duerme con nosotros en la cama. Pues bien, algunas mañanas después de que D se haya ido a trabajar y viendo que la niña duerme plácidamente (es decir, con la boca abierta y sin chupete) intento levantarme sigilosamente dejándola sola. Pero no hay manera. A los pocos minutos estira el bracito, y empieza a palpar a su alrededor, cual robot enviado a Marte, y si no topa con mi cuerpo se pone a berrear de una manera que ríete tú del  insoportable niño de "Solo en casa" cuando se da cuenta de que sus progenitores y demás familia lo han abandonado (cosa que por otro lado no es de extrañar) a su suerte.

2 de octubre de 2012

Cosas de Sabela


Hace sólo unos meses pensaba que durante los primeros meses todos los bebés eran más o menos iguales, que no hacían mucho más que dormir todo el día y llorar cuando tenían hambre. ¡Que ignorante!

Sabela con su mes y 3 semanas ya tiene su propia personalidad, y tiene muy claro lo que le gusta y lo que no.

Le encanta que la bañemos. Lo que al principio era un momento de lloros y gritos ahora es un relax total. Da igual lo disgustada o llorosa que esté, es sumergirla en el agua calentita y suelta una sonrisa de oreja a oreja. Eso si, el agua tiene que estar muy caliente, nada de los 37 grados recomendados, a ella le gusta a 40, como a mi.

La matrona nos enseñó a hacerles masajes, y le gusta mucho. Se queda tranquila, relajada y sonriente cuando paso mis manos cubiertas de aceite por su cuerpecito.

Le vuelve loca la música, pero es selectiva, alguna le gusta más que otra. De lo que fui probando lo que más la emociona es Luar na Lubre, Gwendal y Muchachito. ¡Que bien lo vamos a pasar cuando el año que viene podamos llevarla a los festivales veraniegos!

Se calma si le mojas el chupete con agua fría.

Le gusta mirarme (y a mi mirarla a ella), si la dejo un rato en la cuna cuando vuelvo me recibe con una sonrisa preciosa. En las contadas ocasiones en las que me pongo las gafas me mira con un gesto raro como pensando: ¿Y esta quién es? Y si me las quito sonríe aliviada al reconocerme.

Si la envuelvo en una manta prefiere que le deje los brazos por fuera para poder agitarlas y hacer todo tipo de movimientos.

De los móviles que cuelgan sobre su cuna, no le gusta el azul de ositos, pero se pasa horas hipnotizada y siguiendo con la mirada el de animalitos de colores.

Se duerme inmediatamente cuando le pongo el pijama y nos metemos los 3 en la cama.





1 de octubre de 2012

Soy una madre de leche


                                                                                                                                                                                     
Y por último, en el margen de mi blog, junto a "En mi cama somos 3" y "Ponte a tu bebé" aparece el logo "Soy una madre de leche" también del Blog de Sarai Llamas. Esta entrada llega además en el momento perfecto, pues hoy comienza la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna en España.

Estoy muy orgullosa de estar alimentando a Sabela únicamente con mi leche, sin utilizar ningún tipo de suplemento, y espero seguir haciéndolo mientras me sea posible y la niña siga ganando peso de forma adecuada.


Pero también tengo que reconocer que, aunque ahora lo llevamos muy bien, al principio no es la experiencia maravillosa que pintan sus más fervientes defensoras, por lo menos en mi caso, y si no fuera porque es indiscutible lo mejor para mi hija, y que es un esfuerzo que ella agradecerá, tanto ahora en sus primeros meses como a la larga, probablemente habría tirado la toalla.

Porque vale que es cómodo, no tienes que preparar, calentar y esterilizar biberones, siempre está disponible, es gratis, por la noche puedes alimentar a tu bebé sin ni siquiera levantarte de la cama... Y todo esto sin nombrar lo más importante, las infinitas ventajas para la salud del bebé y prevención de futuras enfermedades. Pero aún con todo, al principio es duro. Digan lo que digan.

Durante todo el embarazo había leído libros y miles de opiniones en Internet sobre la magnífica experiencia de alimentar a tu bebé con tu propia leche. Pero nadie me había dicho que algunos bebés, como Sabela, piden el pecho a grito "pelao" cada hora, media hora, o incluso llegaba a pedirlo 15 minutos después de haber acabado. Cierto que algunas veces es por hambre, otras por sed, o otras simplemente buscan consuelo, pero había días dedicados exclusivamente a ello. Y esto sin tener en cuenta que al estar todo el día comiendo, Sabela estaba continuamente haciendo la digestión, lo que provocaba todos sus problemas de gases, retortijones y cólicos. Por tanto tampoco era agradable para ella porque con tantas molestias no dormía en todo el día, y acababa llorando de cansancio. Y la pediatra, la matrona y las expertas seguían diciéndome que la lactancia materna es a demanda, cada vez que la niña quiera.

Finalmente, acabé yendo al pediatra privado al que nos llevaban mis padres de pequeños que, por muy a favor que yo estuviera previamente de los lemas "La teta no tiene horario" y "Lactancia a demanda", me hizo ver las cosas de otra manera, y me explicó que intentar separar las tomas 2 horas o 2 horas y media como mínimo, sería lo mejor para mi (sobre todo psicológicamente) y para la niña, que dejándole tiempo entre tomas tendría tiempo a hacer la digestión entre  ellas disminuyendo sus molestias. Y oye, mano de santo.

Al principio no me gustó nada este nuevo planing porque pensé que la niña lo pasaría mal y lloraría hasta que le diese. Pero la verdad es que lo lleva muy bien. Cada 2 horas y media come mucho más tiempo que antes, por lo que se queda más a gusto e incluso duerme (antes no dormía en todo el día) y ya apenas tiene problemas digestivos. Y yo tengo tiempo para hacer de todo, distraerme y disfrutar de mi bebé. Por tanto puedo decir que, ahora si, estamos disfrutando de la lactancia materna.

Sabela comiendo acompañada de Rasta ( Esa bestia terrible que no podría convivir pacíficamente con un bebé... :P)










17 de septiembre de 2012

Ponte a tu bebé




Después de "En mi cama somos tres" hoy añado en el margen de mi blog otro logo, esta vez con el lema "Ponte a tu bebé" también extraído de El Blog de Sarai Llamas.

Y es que desde ayer tengo por fin mi propio fular para llevar "puesta" a Sabela. Y hecho en casa. Tras mucho buscar mi tía Loli encontró la tela elástica que necesitábamos, monísima además, y siguiendo mis indicaciones mi abuela le dio forma.


Esta última  no estaba muy convencida de lo que estaba haciendo, no acababa de ver la idea de llevar a la niña colgando, ni tenía muy claro como podría con eso sujetarla de forma segura.

Pero cuando ayer le demostré lo sencillo que era ponerla, lo cómodo que resulta, y lo a gusto y tranquila que iba la niña se quedó contentísima con el resultado de su trabajo.

Sabela llevaba una tarde un poco llorosa, entre los cólicos, el jaleo (de comida familiar dominguera) y el andar de colo en colo no estaba muy tranquila. Pero fue colocarme el fular y meterla dentro, notando el calorcito de mi cuerpo y el movimiento y se quedó dormida inmediatamente y para el resto de la tarde. 

No creo que haya forma mejor para llevarla, para mi es comodísimo, ya que incluso me deja las manos libres para hacer cualquier cosa. Y a ella, bueno, habría que preguntarle, pero creo que las siestas que se pega sin quejarse absolutamente nada hablan por si solas.


Yo con Sabela "puesta"

12 de septiembre de 2012

Sabela y Rasta


Como ya comenté anteriormente, durante el embarazo tuve que escuchar todo tipo de comentarios negativos (¡cómo no!) sobre que pensaba hacer con el perro cuando naciera la niña. 

¿Y que vas a hacer con el perro, vas a deshacerte de él? ¿Lo darás en adopción? ¿Vas a sacrificarlo? (!!!) Los perros se celan mucho de los niños. Puede volverse agresivo con ella. ¿Vas a quedarte con él? ¡Que peligro! Imagínate que la muerde...

Y aunque siempre dije que confiaba en él, que por supuesto no tenía pensado deshacerme de él y que haría todo lo que estuviera en mi mano para que se adaptase, en mi fuero más interno tenía un poco de miedo a como reaccionaría. Porque aunque es cierto que confío plenamente en él y que es muy bueno y cariñoso, también es un perro muy  enérgico y se pone un poco nervioso en presencia de algunos niños (sobre todo aquellos que corren y gritan). Por eso esperaba el primer contacto un poco nerviosa.

Pero la verdad es que estoy muy orgullosa de él. Desde el principio estuvo muy tranquilo con ella, al principio no le dio mucha importancia, y luego cuando se fue dando más cuenta de su presencia se interesó un poco más olisqueándola con mucha calma. Ahora si te descuidas intenta lamerle (aveces con éxito) los pies o la cabeza, que son las partes a las que tiene más acceso, cosa que de momento tampoco me hace mucha gracia porque las lametadas del perro están cargadas de basterias y ella es aún muy pequeña. Pero el caso es que demuestra interés, e incluso pequeñas muestras de cariño hacia ella, pero en ningún caso agresividad o mal rollo. De hecho está mucho más tranquilo en general, más calmado, y si le dejáramos creo que interaccionaría más con ella, aunque de momento prefiero tenerlo apartado, de ella que no de mi, e intento darle muestras de cariño cada vez que no tengo a la niña para que vea que no me olvido de él y que sigo queriéndolo mucho.

Aveces cuando está tranquilo durmiendo y la niña se pone a berrear y llorar levanta la cabeza adormilado y me mira con cara de: Por favor, hazla callar que estoy intentando dormir.

Rasta y los piececitos de Sabela







11 de septiembre de 2012

1 mes


Ayer Sabela cumplió su primer mes. 

El balance de este mes es muy positivo, fueron días de adaptación y aprendizaje. Una adaptación bastante agradable en general, aunque estos últimos días están siendo un poco más difíciles ya que Sabela sufre los típicos Cólicos del Lactante, que empezaron haciéndonos la vida imposible, a mi, y sobre todo a ella, pero estamos aprendiendo a manejar la situación y a aliviar el dolor en la medida de lo posible. Ahora mismo, hora crítica para estos cólicos, la tengo durmiendo sobre mis piernas, boca abajo y con una bolsa térmica dándole calor en la barriguita. Es un alivio ir aprendiendo como aliviar su dolor y hacerla sentir cómoda y relajada.

Nuestro piso cambió mucho durante este mes, pasando de ser el piso de una pareja, a estar lleno de todo tipo de trastos de bebé, cunas, hamacas, peluches y sonajeros,  chupetes...

Otra  cosa que sufrió muchos cambios durante este último mes fue mi cuerpo. De los 20 Kg. que gané durante el embarazo (Si, 20, para flipar) ya perdí 11. Y así, sin más, sin ningún tipo de esfuerzo por mi parte. Nada más salir Sabela, la placenta, líquidos y demás ya perdí unos 4 Kg. En la primera semana desaparecieron otros 3 Kg, y luego los otros 4 durante las semanas siguientes. Es increíble ver como las cosas van volviendo a su sitio. La barriga, que tanto me asustó durante los días posteriores al parto (parecía una barriga de 5 meses de embarazo) va reduciéndose rápidamente, ya no me queda casi nada. Es genial volver a ponerme mis antiguas camisetas. Cada semana me peso emocionada para ver cuanto he bajado, aunque no creo que vaya a recuperar mis 47 Kg. iniciales, ni falta que hace.

Y por último nos queda conocer la evolución de Sabela, que sabremos mañana que tenemos cita con el pediatra. En la última visita (a los 15 días de nacer) pesaba 3.200 Kg., después de haber salido del hospital con 2.600, y medía 50 cm. ¿Cuanto será mañana?

7 de septiembre de 2012

Mi pequeña Pocahontas

Hoy Sabela y yo estuvimos escuchando, y cantando (esto último sólo yo, de momento ella no me acompaña), canciones de Disney y creo, por la expresión de su cara y lo tranquilita que se quedó, que la que más le gustó fue la que también es mi preferida, "Colores en el viento" de Pocahontas.




Lo cierto es que Sabela parece una pequeña Pocahontas con su pelo negro, ojitos rasgados y piel morena. Está claro que se parece a su padre, y no a su madre de piel pálida y pecosa.

Mientras escribo no dejo de mirar como duerme plácidamente en su cuna. Y aunque decidimos no subir fotos suyas (Bueno, siendo sincera la verdad es que lo decidió D y acabó por "convencerme", que si por mi fuera hubiera llenado el blog, el Facebook y cada una de mis redes sociales con sus fotos hasta el punto en que acabaríais pensando "Menudo coñazo de tía, con tantas fotos de la niña") voy a "saltarme" la norma y subir una foto de como la veo en este momento, aprovechando que la Minnie a la que abraza le tapa la carita.



28 de agosto de 2012

En mi cama somos tres



Yo en la nube
 Efectivamente, como ya pronosticó alguien en un comentario en mi entrada anterior, 18 días después del nacimiento de Sabela sigo en una nube.

  Si así es como van a ser las cosas, toda esa gente que hablaba de todo el trabajo que da un bebé y de como te cambia la vida, estaba muy equivocada. 

  Cierto es que tienes que estar todo el día pendiente de ella, atendiéndola y cuidándola, pero yo no lo llamaría trabajo porque es de lo más agradable.

  De hecho, mientras escribo esta entrada con una sola mano, tengo en la otra a la niña mirándome con los ojos como platos y sin soltar un quejido.





Una de las cosas que contribuye a facilitar nuestras vidas con respecto a las de otras madres es el colecho, es decir, dormir con Sabela.

 La gente se echa las manos a la cabeza cuando lo comentamos, todo son opiniones negativas al respecto y la mayoría coincide en que acabaremos arrepintiéndonos. Pero a mi me gusta dormir con mi hija, igual que me gusta dormir con D. Lo practicamos desde el primer día y es genial. Dormir notando su cuerpecito al lado, abrazándola y mimándola es una experiencia increíble. Además no hay rabietas ni lloros nocturnos, Sabela no tiene que desgañitarse por tener hambre, reclamando calor o simplemente cariño y compañía porque lo tiene todo a su disposición. Aveces se duerme agarrando muy fuerte mi dedo con su manita.


La manita de Sabela agarrándome
Hoy tuvimos la primera visita al pediatra y ya pesa 3.200 Kg. ¡Bien!

16 de agosto de 2012

¡Ya soy Mamá!


El pasado Viernes 10 de Agosto a las 21:35, después de 2 largos días ingresada, por fin nació Sabela con 2,800 Kg. y 50 cm. de largo. 

Y hoy, 6 días después todavía sigo en una nube. Es tan guapa, tan buena y tan simpática que no puedo dejar de mirarla. Duerme muchísimo y no se despierta ni a tiros (En eso salió a su madre). No llora nunca. Sonríe. Come muy bien. Hace un montón de gestitos con la cara. Mueve los bracitos y las piernas con muchísima energía. Le encanta la música. Y es preciosa. Tiene bastante pelito de color negro, la piel morena, una nariz pequeña y labios gorditos.

Me encanta tenerla siempre en brazos, dormir con ella en la cama, darle de mamar y hablarle. Hasta me gusta cambirle el pañal, de hecho D y yo nos "peleamos" por cambiarla y vestirla. Esto hizo que nuestra compañera de habitación en el Hospital comentara "Vais a tener que encargar otra, que no os llega una para los dos".

Desde el Lunes estamos en casa. Pensé que los primeros días serían algo estresantes y de adaptación, pero estamos muy relajados, tranquilos y felices. Es que Sabela nos los pone muy fácil.


Empezando. 09/08/12  12:00




6 de agosto de 2012

40+4


Y seguimos igual.

Nunca lo había pensado, pero no creo que haya en la vida días de mayor impaciencia e incertidumbre que estos, cuando esperas con ilusión el momento que cambiará tu vida pero no sabes si será hoy, mañana o dentro de una semana.

3 de agosto de 2012

Pecas


Dicen que durante el embarazo tienes que tener mucho cuidado al exponerte al sol y utilizar mucha protección, sobre todo en la cara, ya que te pueden salir manchas. Creo que tiene algo que ver con que durante el embarazo aumenta la melanina o algo así. 

El caso es que mancha no me salió ninguna, pero las pecas no paran de multiplicarse. Siempre fui pecosa, pero nunca, ni en mi infancia que fue la época de su mayor apogeo, tuve tantas como ahora. Y están en todas partes, en la cara, en la frente, los brazos e incluso los dedos de las manos. Nunca me molestaron, y siguen sin hacerlo pero temo que como sigan multiplicándose así al final acaben fusionandose entre ellas dando lugar a un enorme manchurrón marrón.


Con respecto a Sabela, sigue dónde estaba. Se mueve mucho pero se ve que aún no está lo suficiente incómoda como para animarse a salir. Hoy el ginecólogo me dijo que seguía muy verde y además comentó que según las ecografías ¡Todavía salía de cuentas hoy! Se ve que sus cálculos no son los mismos que los de la matrona, por lo que, no sólo no avancé nada, si no que me siento como si hubiese retrocedido 3 largos días atrás y hoy, salgo de cuentas otra vez.

2 de agosto de 2012

40 semanas


Si señores, ya estamos en la semana 40 y Sabela sigue sin querer salir. El lunes a las 12, justo cuando salía de cuentas, mi querida amiga Marta Mancebo me mandaba el siguiente mensaje:

"Comienza la cuenta atrás. Sales de cuentas en 3, 2, 1 .... 0!! Ya notas algo? Alguna contracción? Movimiento extraño? Sabela está madura? Rotura de aguas? Me imagino que no será tan instantáneo, Jajaja Así que paciencia y kilos infinitos de ánimo!! Un beso grande para la mami más guay del mundo y la peke más remolona!! :P"

Pero no, va a ser que la cosa no es tan matemática porque 3 días después sigo como estaba.

Mi abuela dice que esta noche hay luna llena y que por tanto nacerá seguro. Cosas de abuelas.

Mi tía, que es matrona, me recomendó caminar ¡2 horazas diarias!, una por la mañana y otra por la tarde. Ayer, mientras D trabajaba y decidida a traer a Sabela a este mundo, me enfundé el chándal, cogí al perro y me dispuse a caminar la hora necesaria para empujarla a salir. Empecé muy animosa y a buen paso imaginándome esa misma noche en el hospital. Pero 15 minutos después me sentía agotada y a punto de desfallecer. ¡Tengo que seguir! me dije, todo sea por verle la cara a mi nena. Y seguí. Empece a encontrarme mejor y seguimos a buen ritmo. Pero entonces me dí cuenta de que me había dejado el móvil en casa. Me entró el pánico porque ya me había alejado bastante y pensé ¿Y si empieza a dolerme ahora y no tengo como avisar a nadie? Y lo que es peor ¿Y si rompo aguas y no pudiendo llamar para pedir auxilio tengo que caminar por todo el pueblo de vuelta a casa empapada? Ante estas circunstancias decidí volver a casa cuanto antes e intentarlo de nuevo al día siguiente.


Mayo 2012

31 de julio de 2012

Sabela, sal ya

 Mañana salimos de cuentas y Sabela sigue tan pancha, sin dar señal alguna de querer salir.

Y si, que estar embarazada es una experiencia única, que debo tomármelo con calma, que el jaleo está por llegar y luego lo echaré de menos. Puede ser. 

Y tampoco es que me queje demasiado. Disfruté muchísimo este embarazo, apreciando cada momento, ilusionándome con las ecografías, cada patada, cada ropita nueva, sacándonos fotos todas las semanas, viendo crecer y crecer la barriga, notando sus piececitos. Paseé mucho, fui a la playa, tomé el sol y dormí todo lo que pude. En general lo viví de muy buen humor, esperando el parto con más alegría e ilusión que miedo y nervios.

Pero por muy bonita que haya sido la experiencia, seamos sinceros, hasta aquí hemos "llegao", ya estoy harta. Y aunque sigo llevándolo bien, a estas alturas de la película es imposible sentirse como una rosa, por mucho que intente llenarme de energía positiva y decirme a mi misma que no falta nada y que cada día es un día menos. Me recuerdo a Rachel embarazada en Friends, refunfuñando todo el día y enfadándose con todo el que la rodeaba.

Y es que, por mucha facilidad que yo tenga, dormir ya no es tan fácil, coloque como me coloque la barriga me molesta. Y tengo calor todo el día. Me duelen los pies y tengo las piernas hinchadas. Echo de menos estar delgada. Y el jamón y el chorizo. Pero sobre todo, por encima de todo lo demás, me muero de ganas de verle la carita a mi nena, de cogerla en brazos, de alimentarla y abrazarla. De traerla a casa y empezar una vida con ella.


Me encontré con esta foto en Facebook y me encantó, porque hasta las patitas son exactas a las de mi Rasta


28 de julio de 2012

39 + 4


Sí, Sabela aún sigue dentro. 

Y a 4 días de salir de cuentas no muestra ningún interés por abandonar mi útero.

Nada indica que vaya a salir próximamente, ni una contracción, ni molestia... Nada. Además ayer fui a revisión y la monitorización muestra lo que yo ya imaginaba, ninguna contracción. Finalmente el ginecólogo lo confirmaba, aún estoy muy verde.

Pues vaya.

Mucha gente apostaba que nacería el día 25 de Julio, día Nacional de Galicia. Hubiese estado bien, porque además ese día también cumple mi hermano, futuro padrino. Pero nada.

Otros decían que nacería el 26, pues cambiaba la luna o no sé que historias. Además también era el cumple de mi amiga Laura. Pero tampoco coincidirá con ella. 

Ya sé que hay que tener paciencia, que aún faltan unos días para llegar a la semana 40 y salir de cuentas, y que una vez cumplidas aún puede tardar días. Algunos bebés llegan a la semana 41 o 42. Pero estoy muy muy impaciente por tenerla ya conmigo. Y D ni te cuento. Y eso que lo llevo bastante bien, dadas las circunstancias aún estoy bastante cómoda, duermo bien y me siento relativamente "ligera". Pero aún así este último mes se me está haciendo larguísimo. 

Que incertidumbre, ¿Cuando nacerá Sabela? Se admiten apuestas.

18 de julio de 2012

El día que supimos que estaba embarazada

Fue un agradable Domingo de Noviembre. Este Otoño fue extraño, muy caluroso incluso en Galicia, después de un Septiembre y Octubre veraniegos, en Noviembre aún no hacía frío. Hasta recuerdo como iba vestida, (curiosamente, recuerdo que ropa llevaba en cada momento importante de mi vida) una camiseta de manga corta verde, unos vaqueros de la talla 34 que es posible que jamás vuelvan a servirme y una chaquetilla de punto, como si fuera una tarde fresca de Agosto, vaya.

Ese día fuimos con Juan y Clara (A la que recordareis de otras historias como: Las enseñanzas de Clara, Periquito al Gotelé o Hablar por hablar) a Valdoviño y conocimos a su nuevo cachorrito de Labrador, Tucho. Paseamos con los perros por la playa, después comimos en una terraza y tomamos unos vinitos. Mis últimos vinos. Clara estaba de guardia y la llamaron de la clínica para atender a un perro, así que tuvo que irse. Que jodienda, siempre pasa lo mismo. Después de esa urgencia tuvo otra y otra, cuando finalmente llamó para decirme que tenía que meter a un perro en quirófano decidí ir a echarle una mano con tanto perro grave.

Entre risas y lamentos por fastidiarsenos así la tarde de Domingo, atendimos a los perritos sin pausa pero sin prisa y se nos pasó la tarde. Al salir picamos algo en casa de Clara y después D y yo nos fuimos a casa. Ya serían las 11 o 12 de la noche.

De camino le sugerí a D que parásemos a por un Test de Embarazo. Era un poco pronto, pero yo estaba muy impaciente. Al llegar a casa lo hicimos y... ¡Dio Positivo!


¡¡Embarazada de 2-3 semanas!!

Sentimos una alegría indescriptible aunque también, para que negarlo, algo de miedo e incertidumbre, ahora que sabíamos que ya estaba ahí. ¡Ibamos a ser papás! Llamé a Clara, que fue la primera en saberlo. Cuando nos metimos en cama hablamos durante horas de como sería, como nos organizaríamos, dónde viviríamos y si debíamos a no volvernos a vivir a As Pontes (¡No podíamos de ninguna de las maneras criar a nuestr@ hij@ en Ferrol!).

Al día siguiente cuando me levanté para ir a trabajar estaba feliz. Me pasaba la mano por la barriga (¡Añoro aquella barriga plana! :P) imaginandome todo el proceso que estaba teniendo lugar dentro de mí. Era demasiado pronto para explicar nada en el trabajo, sólo Clara lo sabía y estaba atenta para adelantarse y sustituirme si surgía cualquier trabajo no apto para mi como hacer una radiografía. Me sentía portadora de un secreto increíble.

D llenó la nevera de comida sana y me obligó a llevarme al trabajo yogures y fruta para comer a media mañana y media tarde. "Si los demás me ven con todo esto sospecharan" le dije "Es muy raro que yo coma un asqueroso-yogur-natural-puaj en lugar de una napolitana de chocolate y un rico café Gggg (Babeo)" Y encima dejo misteriosamente de fumar de la noche a la mañana ¿Y eso? " Estoy intentando dejarlo... ¡Otra vez!" Y para colmo alguien sugiere ¿Tomamos una caña al salir de trabajar? " No puedo tengo tantas cosas que hacer en casa..." Demasiado raro sería que encima de los yogures, la fruta y el no fumar, ahora fuera a tomar algo y pidiera una bebida No-alcohólica.

Pensaba en lo contentos que se pondrían mis padres, mi hermano, mi prima (Lucía que cuando se enteró cogió un bus desde Santiago, que es dónde estudia y se plantó ipsofacto en Ferrol para pasar la tarde y la noche conmigo y trayendo el primer regalo para Sabela), lo que fliparían mi amigas...Pero todavía era demasiado pronto para decirlo. Mi pequeña no era más que un diminuto óvulo fecundado recién adherido a la pared de mi útero, pero ahí estaba.

12 de julio de 2012

¡Rasta!

Dicen que los bebés escuchan los sonidos del exterior desde el interior del vientre materno, y que incluso después de nacer pueden reconocer música y sonidos que ya escucharon desde dentro. 

Pero sobre todo, sobre todo, escuchan y reconocen la voz de su madre, que oyen "de cerca" durante nueve meses.

Pues bien, esto me hace llegar a una conclusión, y es que sin duda Sabela reconocerá el nombre de su perro, Rasta.

Porque si hay una palabra que repito una y mil veces al día esa es ¡Rasta! Y casi siempre a grito pelao. Y es que mi querido perrito es un rebelde sin causa.

Que si el perro come algo que no debería haber comido, Sabela oye ¡Raasta!

Que si coge algún juguete o peluche reservado para la niña, se lo lleva a su cama y lo llena de babas, ¡Rastaa!

Que si se pone a hacer un agujero para enterrar cualquier mierda que haya encontrado y se llena de tierra, ¡Rasta!

Que si lo soltamos y hecha a correr como un poseso sin volver la vista atrás, Sabela se sobresalta al grito de ¡Raaaaasta! Y en este caso el grito se repite una y otra vez acompañado de todo tipo de silbidos, hasta que al perro le da por volver, lo que normalmente no depende del tono o número de gritos, si no que acaba volviendo cuando pierde el interés por aquello que perseguía o llamaba su atención.Y no es que no sepa que lo estás llamando y que debería volver, lo sabe perfectamente, a veces se para, te mira, dudando si volver hacia ti o seguir con la carrera, y después de pensárselo un momento hecha a correr en dirección contraria cual galgo enloquecido. Y Sabela se regocija escuchando el sonido familiar: ¡Rasta, Rasta!

Que si estas durmiendo tan ricamente y salta encima de ti despertándote bruscamente... ¡Rasta!

Y dicen que las palabras y sonidos que escuchaban habitualmente antes de nacer tranquilizan a los bebés recién nacidos, pues les recuerdan a la época feliz en que vivían dentro del útero, sin ningún tipo de molestia, hambre, sueño o frío. Y que se le pones una canción o le cuentas un cuento que le contabas cuando estaba dentro deja de llorar y se calma.

Todo esto me hace pensar: ¿Podré tranquilizar e incluso hacer sonreír a mi pequeña recién nacida gritándole ¡Rasta! ¡Rasta! una y otra vez? 

¿Será está la primera palabra que pronuncie, incluso antes que Papá o Mamá?


Rasta y sus zurullos




11 de julio de 2012

Reliquia familiar

Hace un par de días que tengo la cuna pequeña dónde dormirá Sabela sus primeros 4 o 5 meses.

Pero esta no es una cuna cualquiera recién salida del Ikea. Es una cuna con historia.

Es la cuna en la que se crió mi abuelo, que cuando nos dejó hace año y medio contaba 96 años. Después de él, durmieron en esta cuna mi padre y sus 7 hermanos/as. Luego los hijos de estos, es decir mis 14 primos y yo. Más recientemente la usaron los dos hijos de mi prima y por último Xalo, el bebé de otra de mis primas que tiene 4 mesecitos y acaba de cedérsela a mi Sabela. 

Y la historia de la cuna aún tiene para rato, pues con alguna mano de pintura y los arreglillos que se le van haciendo, seguro que aún acoge los primeros sueños de otras cuantas generaciones. Sin ir más lejos, en cuanto Sabela crezca un poquito y pase a la cuna grande, esta irá para otra de mis primas, que está embarazada de 13 semanas. La familia sigue creciendo, y todos pasamos nuestras primeras noches en la cuna que ya mecía mi bisabuela hace 100 años.


9 de julio de 2012

Pequeña Yo

Es curioso como desde el principio personalizamos a nuestros hijos a nuestra imagen y semejanza. Cada uno de nosotros tenemos nuestro toque personal, nuestros gustos. Nuestros pequeños serán personas independientes y libres cada uno con los suyos, que en la mayoría de los casos nada tienen que ver con los de sus progenitores, pero al principio cuando no tienen ni voz ni voto y simplemente se dejan hacer los adaptamos a nuestros gustos creando una versión mini de nosotros mismos.

Cuando ves algún retoño lleno de lacitos y pompones, capotas y puntillitas es fácil adivinar como será su mami. Divina, siempre conjuntada, ropa de marca y ni un pelo teñido fuera del sitio.

Hay otros peques que van estilo sport, con sus chandals y tennis. Algunos son más hippies, otros llevan el pelo peinado en crestas engominadas y otros deslumbran con su atuendo fosforito.

Durante estos meses de embarazo he recibido un sinfín de regalos, a cada cual más bonito. Todos y cada uno de ellos me encantan y esto se debe a que la gente conoce mis gusto y refleja mi personalidad en sus regalos para mi pequeña, lo que hace que todos hayan acertado. 

Por ejemplo, desde pequeña y hasta el presente me encanta la ropa de muchos colores. Creo que la ropa y complementos a rayas multicolores es algo que siempre me ha caracterizado, por tanto: Ropa de colores para Sabela = Acierto seguro.



Regalo de Mada

Regalo de Eli

Regalo de mis amigas




Regalo de Mamá
Regalo de Lucía, la madrina



Regalo de mi prima María



Chupetero hecho por Eli. Así es como la mayoría de la gente imagina a mi pequeña, una niña de pelo negro y rizado vestida de colores.

Otra cosa que siempre me gustó, no se por qué son las cosas de ranas:

Regalo de Lucía



Regalo de Clara, hecho por ella
Regalo de mis amigas



















Y también soy fan de las cosas artesanales y de cuero. Mi hermano y futuro padrino de la niña me regaló estas sandalias:



Ya está todo preparado para su llegada y ya tenemos su maleta (de colores, como no) lista para irnos al hospital en cualquier momento.



7 de julio de 2012

36 + 3


¡Queda menos de un mes! Por lo menos para la fecha probable de parto, que es el 1 de Agosto. 

Ayer fuimos a hacer una ecografía y resulta que Sabela pesa ya 2,700. Estoy contentísima porque aunque naciese ya, estaría fuera de peligro, por lo menos en lo que respecta al peso.

D esta muy impaciente (igual que yo) y deseando tenerla con nosotros, creo que este último mes se nos va a hacer larguísimo y estamos todo el rato atentos a cualquier síntoma que pudiese indicar que ya viene. Pero no sé porque me parece que aun falta bastante...




22 de junio de 2012

34 + 3



Y... Después de tantas listas, candidatos, vueltas atrás, dudas, discrepancias, sugerencias y opiniones, por fin tenemos un nombre para nuestra pequeña. No ha sido cosa fácil, sobre todo el ponernos de acuerdo. Contra todo pronóstico resultó que a D le gustan los nombres más clásicos del mundo del tipo Carmen o incluso Lola. En cambio yo quería un nombre super original e inaudito, pero mis opciones le gustaron tan poco como a mi las suyas. En vista de las enormes diferencias de opinión acordamos que en lugar de que uno tuviese que ceder y quedarse con un nombre que no le gustase na de na, tendríamos que ceder un poco cada uno y escoger aquel que nos gustase por lo menos un mínimo a los dos.

Con el tiempo concluimos que a los dos nos gustaría un nombre gallego, aunque últimamente están bastante explotados, y entonces fue cuando a D se le metió en la cabeza que quería llamarle Iria, igual que yo. Por un lado me pareció bonito que quisiera ponerle mi nombre a nuestra sucesora, pero por el otro me pareció que sería un follón tremendo tener dos Irias en la misma casa, así que, por muy tentador que pudiera resultar tener una mini yo con mi mismo nombre al más puro estilo Gilmore, decidí que el asunto no me convencía.

Finalmente encontramos un nombre gallego a gusto de los dos, sobre todo de D que fue el que lo sugirió. Los que seáis gallegos seguro que conocéis a unas cuantas niñas, y no tan niñas, con este nombre, los que no, es probable que nunca lo hayáis escuchado. Es la variante gallega del nombre Isabel. Es...


SABELA


Aunque en Galicia es un nombre que se oye bastante, a nivel español la proporción es ínfima, como se puede ver en esta tabla que encontré por Intenet.


Hasta a Rasta parece que le gusta.


Rasta y Sabela


18 de junio de 2012

33 + 6


Así me encuentro hoy por hoy. Ya son 33 semanas y 6 días y la barriga no para de crecer y crecer.

Es increíble como puede dar de sí el cuerpo humano. Me miro, veo fotos y me parece increíble que hace sólo unos meses pesara 47 kilitos. ¡Y ni una estría! Aunque no voy a cantar victoria de momento... 

La gente dice que en un par de meses después del parto recuperas tu peso anterior, pero la verdad es que me resulta difícil de creer. Ya os contaré.

El día 8 fui a hacer la ecografía de las 32 semanas. Mi  peque pesa 1,600. Al parecer, aunque dentro de los margenes de la normalidad, es un poco pequeñita. Pero vamos, que la ginecóloga no le dio mayor importancia, así que no será cosa grave.



Poco a poco y con mucha ilusión D y yo vamos comprando las cosillas que nos faltan para la nena. Este finde compramos la sombrilla para el carrito y una barrera para poner en nuestra cama que evita que la peque se caiga cuando duerma con nosotros, ¡como me tarda!

Cuando vamos a la compra también traemos cosas como pañales y toallitas, y es que estoy tan impaciente que ya empecé a preparar la bolsa del bebé para el hospital.

Consultando en Internet te encuentras listas interminables sobre todo lo que tienes que llevar, y te aconsejan equiparte con 50 pijamas, 100 mantitas y 1000 chaquetillas. Pero en las clases de preparación al parto la matrona dijo que necesitas poco más que una mantita, toallitas, unos gorritos y algún pantaloncito, ya que lo demás te lo dan allí.

A eso yo agregué algunos bodies y calcetines y con esto creo que tengo preparado todo lo necesario para sus primeros días. Y si no fuera porque aun tiene que ganar 1 Kilo como mínimo para nacer sanita, estaría deseando que naciese hoy mismo ¡Que ganas de que esté aquí!


4 de junio de 2012

31 + 5

31 semanas y 5 días. ¡Sólo quedan 61 días! 

Mi barriga
Tengo una barriga enorme y se me está pintando la línea alba, una rayita oscura que aparece en las barrigas de algunas embarazadas como dividiéndola en dos. Tengo el ombligo salido hacia fuera y el agujero del piercing que lucía hace unos meses se está estirando de una manera muy extraña. Pero todavía me siento ágil y cómoda, lo que supongo es una suerte a estas alturas, aunque no llevo nada bien el calor, por eso paso cada rato que puedo en la playa, bronceando la barrigola y refrescandome en el mar.


El otro día estaba bañándome con D, cuando una señora bañista sonriente se acercó a conversar. 

-¿Que llevas ahí?- preguntó curiosa- ¿Un niño o una niña?

-Una niña - respondí yo orgullosa.

-Que bonito - comentó ella sonriendo - Una mamá tan joven, en el futuro pareceréis hermanas. Tienes que tener cuidado - dijo dirigiéndose a D - ¡Porque van a parecer hermanas! (¿Cuidado por qué? No lo sé). ¿Cuantos años tienes? ¿20?

-No, 27 -respondí yo.

- ¡27! Desde luego no los aparentas, tu madre te dio buena leche de pequeña. Sabes escoger bien - dijo dirigiéndose otra vez a D - buena genética, si si, buena genética. 

Es sorprendente como se interesa la gente completamente desconocida desde que empezó a hacerse evidente la barriga. Una cajera de Alcampo también nos preguntó si íbamos a tener un niño o una niña y nos deseó toda la suerte del mundo. Los padres les susurran a sus hijos pequeños "Mira, esa chica lleva un bebé en la barriguita", y los niños me miran sorprendidos, intentando comprender tan extraño fenómeno ¿Como habrá podido colarse un bebé ahí dentro? Muchas veces la gente por la calle mira la barriga y me sonríe. 

Es muy curioso con que ternura y simpatía reacciona la gente ante una barriga.

Ayer mis amigas me hicieron una fiesta sorpresa de "Bienvenida pequeñuela" con D como complice, que me llevó hasta allí con los ojos vendados, y me regalaron un montón de cosas chulas para la peque.

La niña es guapísima, lo sé porque la vi en una ecografía 4D, y se mueve mucho, sobre todo por las noches, hace un rato D se apoyó sobre la barriga mientras le hacía ruidos y la niña empezó a darle pataditas en la cara. Fue genial.  También se mueve cuando le pongo música. No me canso de mirar, doblar y colocar una y otra vez toda su ropita. Tengo tantas ganas de verla que casi cuento los minutos que faltan para la fecha estimada. 

27 de abril de 2012

¿Señora?

El otro día volvía de casa de mis padres, lugar del que nunca vuelvo con las manos vacías, cargando con una bolsa en cada mano. En una llevaba ropita para la nena que me había regalado mi madre y en otra un tupper con caldo para la cena. Llovía y yo iba encapuchada ya que, para variar, no había llevado paraguas. Aunque me había puesto la capucha y abrochado la parte superior del abrigo llevaba la barriga al descubierto pues la mayoría de los abrigos ya no me cierran.

Así caminaba hacía mi casa cuando me crucé con una chavalita de unos 20 años, aunque no aparentaba mucha menos edad que yo que, con pinta de agobiada, cruzó desde la acera opuesta para dirigirse a mí:

-¡Señora, señora! - Miré a mi alrededor. ¿Dónde esta la señora a la que se dirige? Yo no veo ninguna.

De repente, una sensación de pánico al darme cuenta de lo que realmente esta pasando. ¡La señora soy yo!

¿Es posible que el embarazo me haya transformando de una chiquilla pecosa que aunque tiene 27 aparenta poco más de 20 a una SEÑORA? Esto si que no lo veía venir.

¿Una señora? ¿De las que sacan sus sillas la acera y organizan su propio Salvame Deluxe? ¿De las que se cruzan la bata cada vez que van a decir algo importante? ¿De las que quedan para "ir a andar"?

¡Madre del amor hermoso, esto es el fin! ¿Seré de las que no se enterán de nada pero quedan para jugar al bingo con cuatro cartones? ¿De las que cantan en la iglesia a grito pelado y responden "Si Dios quiere" cuando dices "Hasta mañana?

Dónde quedó aquello de: ¿Esta es la Veterinaria? ¡Pero si parece que tiene 15 años!

Es difícil asumir que así, de la mañana a la noche, una chica 5 o 6 años más joven que yo me considere una señora. El caso es que la muchacha se acercó a mí y, mientras guardaba su móvil rosa fosforito en el bolsillo me preguntó:

- Señora, ¿necesita que le ayude?.

Me dejó sorprendidísima, ¡Que amabilidad! Para que luego digan que la juventud está echada a perder.

-No, no. No hace falta - respondí yo a la vez que flexionaba los codos arriba y abajo para demostrar que las bolsas eran ligeras - No pesan.

-Pero si quiere le ayudo, no puede cargar peso - Insistió ella.

- No hace falta - Repetí yo - Si vivo ahí - dije señalando mi edificio.

Al final desistió, como frustrada por no poder ayudarme. Yo le dí las gracias sonriente y seguí mi camino, pensando en tan extraño giro de las circunstancias.


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