16 de enero de 2012

El cuter y los sofás

Tendríamos 4 o 5 años. Mi amiga Noia, que recordareis de otras aventuras como Clavos Oxidados, había venido a jugar a casa. Mi madre nos dejó, aparentemente tranquilas, sentadas en el sofá viendo la tele. Una vez solas, Noia sacó algo del bolsillo, sonreía triunfal y emocionada, como si se tratara de un precioso botín.

- ¿Qué es?-pregunté yo inocente.

- Un cuter -respondió ella, y como una experta, deslizó el dedo por el botón, sacando la cuchilla.

- Uau -exclamé yo sorprendida -¿Y para qué vale?

- Para cotar -explicó ella -pero corta mucho, mira.

Y a modo de demostración pasó la cuchilla por el brazo del sofá (que era de ese material del que solían ser los sofás, una especie de cuero delgado) haciendo una raja perfecta por la que inmediatamente salió la espuma que lo rellenaba.

- ¡¡Déjamelo, déjamelo, me toca a mi!! -pedí yo emocionada, y seguí rajando sofás, sin pensar por un momento que estuviera haciendo nada malo.

Seguimos turnándonos, haciendo todo tipo de cortes hasta q al final todo estaba lleno de espuma.

No recuerdo la cara de mi madre cuando al entrar se encontró con semejante panorama. Extraña memoria selectiva, que siempre me permite recordar las travesuras pero no las consecuentes broncas. Según cuenta, mi madre espero a que Noia no estuviera, santa paciencia, para poner el grito en el cielo. Pero yo debí contárselo a mi amiga con pelos y señales, porque pasó mucho tiempo hasta que se atrevió a volver a mi casa, y recuerdo que de vez en cuando me preguntaba ¿Siguen tus padres enfadados?

3 ladridos:

mama dijo...

No pienso comentar nada jajajaa

Naar dijo...

hombre!! menudo destrozo!! jajajaja... ay, que inconsciente es la infancia...

Atonau dijo...

Guauuuuus y remiiiiiiiaus.... si hubiese hecho algo así tendría huellas físicas de lo ocurrido.... no es que fuera un santo, pero..... una vez jugando a las escondidas me colgue del marco de la ventana del baño, apoyando los pies en unas cañerías de desague... me pillaron por que unos vecinos llamaron por teléfono preguntando que hacía un niño de 8 colgado en la pared por ahi por el quinto.... y recuerdo las caras de susto de padres y tíos.... y las nalgadas correspondientes.... aunque estabamos de visita en ese edificio....

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