14 de febrero de 2012

Heroi. Segunda Parte.

En mi última entrada, me despedí diciendo que seguiría contando anécdotas de Heroi, el que fue mi primer perro.

Pues bien, como ya expliqué anteriormente, este era un perro muy autosificiente que se paseaba sin correa e iba a dónde le daba la gana. Una tarde mi hermano y yo, no recuerdo si nos acompañaba alguna de mis primas, nos dirigimos al campo de rugby, dónde al parecer esa tarde había una exhibición de... ¿aeromodelismo? (No sé si es esta la palabra correcta), el caso es que la gente volaba pequeños aviones (la verdad es que no recuerdo si eran tele-dirigidos o como los manejaban) de un lado a otro. Nos sentamos en el césped, junto con un montón de gente a mirar el espectáculo. Pero Heroi, no se conformó con quedarse mirando, empezó a correr como un loco detrás de los aviones, corría como un poseso, de un lado a otro, persiguiendo un avión tras otro, y había momentos en que estos descendían haciendo piruetas y casi los alcanzaba. Una vez más me quedé colorada y paralizada de vergüenza. Al rato se oyó por megafonía:

-Por favor, los dueños del perro que lo aten - Algunos nos miraban y decidí que no me quedaba más remedio que dar la cara e ir a por él. Mi hermano y yo lo perseguíamos gritando de un lado a otro, el venía, pero estaba muy nervioso y al poco volvía a pirarse.

-¡Ponle la correa! -Me increpó un policía.

- No tengo...- Le respondí yo con cara de niña buena.

Entonces el muy eficazmente, cortó un cacho de cinta policial, de esa a rallas rojas y blancas, confeccionó una improvisada correa, ató en perro y me dio el otro extremo, en el que había hecho un arandelita y todo para que lo pudiera agarrar. Lo cogí sonriente, aliviada y agradecida. Hasta me hizo ilusión, ¡nunca había llevado a perro con "correa"!

Hablando de adultos rescatadores de perros de niñas, se me ocurre otra historia. Un día paseaba con mi prima por la Fraga cerca del río. Emocionadas, empezamos a lanzar palos al agua para que el perro fuera a buscarlos. Pero no nos dimos cuenta de que había más corriente que normalmente y el perro no fue capaz de hacerle frente, por mucho que este se esforzaba en llegar al lugar por dónde había bajado, la corriente se lo fue llevando río abajo, yo corría tras el desconsolada por la orilla gritándole. En un momento dado, fue capaz de llegar a la orilla, pero claro, en ese punto el río estaba muy abajo, y había un terraplén muy inclinado por el que el perro no era capaz de subir. Se esforzaba, desesperado, rascando con las patas e intentando subir, pero no había manera, yo estaba histérica, primero me arrodillé y luego me tiré en el suelo, pero aunque llegaba a tocarle las patas, no era capaz de ayudarle a subir. Afortunadamente, pasaba por allí un señor que, viendo mi desesperación, se agachó sujetó al perro por las axilas, y lo subió. Me pareció un héroe de fuerza extraordinaria. Probablemente el perro no pesaba tanto, pero a mi por aquel entonces me parecía un perro grande y no era capaz de levantarlo. No pude estar más agradecida.

Heroi nos acompañó durante 12 años. Yo ya iba al instituto cuando murió, y, a la gente le parecerá frívolo, pero no me avergüenza decir que fue uno de los días más tristes de mi vida. Fue un 21 de Marzo. El otoño anterior mi madre nos había dicho (tratando de prepararnos psicológicamente, supongo) que probablemente el perro no pasaría de ese invierno. Y así fue, aunque justo ese día empezaba la primavera, Heroi se fue con el invierno.

4 ladridos:

Anónimo dijo...

Tú quiza no lo sepas porque no lo podías ver pero recuerdo a Heroi esperando pacientemente a vuestra salida del colegio, allí en el patio con el resto de las madres/padres. Eso sí, su nerviosismo iba en aumento a la vez que quedaba menos tiempo para que aparecierais por la puerta.Era increíble!! os olía a leguas, jajaja

Anónimo dijo...

Q grande Heroi :P

Perséfone dijo...

Los que hemos tenido perro o cualquier otro animal de compañía entendemos a la perfección la tristeza que provoca la pérdida de un compañero.

Grande Heroi.

Un saludo.

Anónimo dijo...

No me parece frívolo para nada.

Un perro es un amigo que te quiere con un amor puro, inocente, sin ninguna maldad. Su amor es tan incondicional y su lealtad tan fuerte, que cuando se van, nos parece que nos dejan solos en el mundo.

Me ha encantado conocer a Heroi, aunque sea así, de oídas. Sigue adelante con este blog, es muy entretenido.

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