7 de marzo de 2012

La vida de ama de casa

Quien me conoce sabe bien que siempre he evitado en la medida de lo posible todo aquello relacionado con las labores del hogar. Nunca fue, ni es, uno de mis objetivos aprender a ser una buena ama de casa. Hacendosa, con todo reluciente y la comida siempre lista. Lo justo para ir sobreviviendo sin morir de inanición y mantener un mínimo de orden y limpieza siempre fue suficiente. Y tampoco es que sea una vaga, es que siempre tenía algo más importante que hacer. Y ahora me encuentro a estas alturas de mi vida sin conocer técnicas de limpieza ni recetas sabrosas.

Y eso que llevo bastante años viviendo fuera de casa. Primero como estudiante. Con, para que negarlo, todo lo que eso implica, estudio, juerga y mucho hacer el vago. Además Clara se ocupaba de que no nos devorara la suciedad, cuanto tengo que agradecerle en esta vida, haciéndonos aun más vagas al resto. Derrepente me encontré con la carrera acabada y antes de que me diera tiempo ni de hacerme a la idea ya tenía trabajo.

Y los últimos años ese trabajo ocupó prácticamente todo mi tiempo, con horarios de locura, días, noches, horas y horas, y tantas guardias que ni siquiera tenía libres los fines de semana. Con lo cual, las tareas del hogar continuaron en su histórico segundo plano.

Pero ahora, del día a la mañana, me encuentro de baja y esperando un retoño, con lo que el término "ama de casa" resurge de sus cenizas para pasar del olvido al presente más inmediato.

No hay salida, esta vez no tengo por dónde escabullirme, D trabaja y yo estoy de baja, tenemos un hermoso piso que cuidar y D vuelve hambriento del trabajo. No me queda más remedio, mi momento ha llegado.

Al principio me encontré un poco perdida, la verdad, pero ya lo voy controlando. En lo que a cocina se refiere, hasta hace bien poco no iba mucho más haya de pasta con tomate, patatas fritas y filete vuelta y vuelta en la sartén, en cambio ayer preparé pollo asado y hoy ensaladilla, y no de bolsa como venía haciendo hasta ahora, no señores, ensaladilla de verdad, preparando todos sin ingredientes uno por uno. Y no es que esto me haga sentir loca de satisfacción y orgullo, pero oye, estoy empezando a dominar otro ámbito de la vida, lo que no esta nada mal.

Y la verdad es que es relajante vivir una temporada sin prisas, jefes ni horarios. Levantarme a una hora razonable, desayunar con calma, pasear con Rasta y hacer las cosas de la casa escuchando música. Además se acerca la primavera, y por primera vez en mi vida podré disfrutarla, sin exámenes ni trabajo.



3 ladridos:

Clara dijo...

me reconforta saber que he ayudado a que hagáis el vago...

Daniel Balaguer dijo...

¡Enhorabuena y ánimo!
Cierto orden en la casa es necesario, pero también únicamente el necesario, no hace falta más, y sobre todo, cuando venga el retoño, con el que llegan los huracanes del desorden.
Cocinar es fácil y más si se hace con ganas y gusto.
Parece que todo sabe mejor incluso que aquello que preparaba mi madre y que a veces no queríamos comer.

gena hernandez dijo...

Ánimo Iria! Esto es como el péndulo: primero no se hace nada, después te pasas y,finalmente, se hace justo lo necesario. Y lo de la comida, me alegro por D.
Besitos a los 4

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