3 de marzo de 2012

Sonidos


Llevo días con el fonendo pegado  la barriga tratando de escuchar  a mi pequeñ@. Oía todo tipo de sonidos, de golpes y movimientos acuáticos, como los que se oyen en los documentales submarinos, pero aún moviendo el fonendo milímetro a milímetro, no era capaz de escuchar el corazón. Cosa muy normal, por otro lado, ya que cuando me hice la última ecografía, aunque ya hace un par de semanas, el corazón solo medía un centímetro, y no podía ser fácil dar con él. Pero hoy por la mañana cogí el fonendo aún estando en cama y con mucha calma y silencio total por fin fui capaz de oírlo. ¡Que emoción! Que pena que D estuviera trabajando y no pudiera participar de mi descubrimiento. Me quedé concentrada escuchándolo durante mucho tiempo. Hasta que Rasta se puso pesado, y lloriqueando para que me levantara y lo sacara a pasear, me devolvió al mundo real.

Por otro lado, mi pequeñ@ debe parecerse a D, porque ya no me gusta el queso. Mi madre me trajo un queso hermoso, muy curado como a mi me gusta, bueno, gustaba porque no soy capaz de hincarle el diente. Una pena.

Sé que el blog resultaba mucho más divertido cuando contaba anécdotas veterinarias, pero como estoy de baja (¡y tan ricamente!) las peripecias escasean. Ayer me llamaron de la Televisión de Galicia, del programa Actualizados. Habían visto mi blog y me invitaban a grabar un pequeño reportaje mostrando mi trabajo. Como estoy de baja no pudo ser, aunque de no haberlo estado, tampoco creo que me hubiera interesado.

Ya tenemos montada la cuna y la habitación del bebé empieza a tomar forma. Algún día puede que os la enseñe.

1 ladridos:

Nora dijo...

Qué pena lo del quesoooooo!! Espero que no sea para siempre. A la jefa cuanto peor huelen más le gusta.

Publicar un comentario

  © NOME DO SEU BLOG

Design by Emporium Digital