18 de abril de 2012

Test de Sullivan

Ayer fui a hacer el famoso test de Sullivan que se hace a las embarazadas entre la semana 24 y 28 de gestación. Es un poco rollo, pero vamos, supongo que nada comparado con echar una niña al mundo.

Para los que no tengan ni idea de que va el asunto, como yo misma hace un par de días, es una prueba que sirve para detectar la diabetes gestacional. El exceso de azúcar podría tener consecuencias importantes si no es detectado a tiempo.

El asunto es que llegas allí, te sacan sangre, te mandan beber una solución de glucosa de 50 gr. y después tienes que esperar allí sentada una hora entera, entonces te vuelven a sacar sangre y listo. Bueno, esto si todo va bien, si los resultados fueran preocupantes te mandarían volver para hacer muchas más mediciones y sacarte más y más sangre, afortunadamente no fue mi caso.

Normalmente no me supone mucho problema el sacarme sangre. De hecho en el corto periodo de tiempo en el que llegué a pesar los 50 kilos requeridos doné sangre un par de veces o tres sin mayor problema. Luego los ilusorios 50 volvieron a los originales 40 y pico y ya no pude volver a donar nunca jamás. Bueno el caso es que el hecho de sacarme sangre en si, no es problema.

Pero algunas veces a lo largo de mi vida, y más últimamente, parece que no resulta nada fácil sacármela, y por mucho que me haga la dura, cuando tienen que pincharte mil veces para conseguir un poquito de sangre, acabas desesperándote.

La última vez que me sacaron sangre para la analítica del primer trimestre, tuvieron que pincharme en un brazo, viendo que no había manera lo intentaron en el otro y tampoco. Sacan la aguja, lo vuelven a intentar, ni gota, la mueven para un lado, para otro, arriba abajo, la aprietan... Y aunque el pinchazo en sí no es nada, tanto movimiento de aguja molesta un montón. El caso es que al final tuvieron que sacármela en la mano.

Pues ayer más de lo mismo. Yo miraba esperanzada el primer pinchazo a ver si afortunadamente veía salir el chorrito de sangre. Nada. Y ya estamos otra vez aguja a un lado a otro, más superficial o hacia abajo, sacamos y volvemos a probar, aprieta la mano, afloja ahora, un calor terrible, en ayunas, yo mirando agobiada como no salía ni una gota, y al final acabé mareándome.

Me llevaron a una camilla y finalmente acabaron sacándomela en la mano como yo había sugerido al principio. La señora me dijo que solía ser reticente a hacerlo en la mano, porque duele mucho más, pero vamos, ¡que prefiero un pinchazo doloroso en la mano que mil intentos fallidos en el brazo!

Y yo que pensaba que sacarle sangre a la gente debía ser fácil, que no tienen pelo y se están quietecitos... Sacársela a un perro revoltoso ¡O a un gato! Eso si que es misión imposible.

Al final obtuvimos la preciada sangre y una vez repuesta me mandaron beber el liquidito. La gente es muy exagerada, me habían comentado que era un asco, que sabía fatal y daba nauseas, pero la verdad es que sabe parecido a las bebidas energéticas. Y después una hora esperando sentada en una silla. Y pensando que otra vez tenían que sacarme sangre y lo que iba a costar.

Pero que va, la segunda vez me atendió una enfermera que, muy certera, me sacó sangre en el brazo y al primer pinchazo. Así hasta da gusto sacar sangre.

Y eso es todo, a parte de mis escurridizas venas todo va muy bien. Tengo una barriga enorme y un ombligo para fuera. Que cosas. Y cada vez tengo más claro que, como mínimo en gustos, esta niña se parece a D ya que, además de no gustarme el queso, ahora me apetecen helados a todas horas.

Rasta está muy cariñoso conmigo, no sé si se olerá algo. Desde que no trabajo y estoy todo el día con él somos más inseparables que nunca. Dormimos juntos un montón de horas mientras D trabaja y damos largos paseos. Tanto se está amoldando a mí que hasta engordamos a la par. Hoy como llueve tanto fui a ponerle su chubasquero rojo para ir a pasear y resulta que el velcro de la barriga no le abrocha. Igualito que yo con mis antiguos pantalones. Antes apoyó la cabecita sobre mi barriga mientras veíamos la tele y la niña se puso a dar patadas como loca, pero creo que él no se dio ni cuenta.

4 ladridos:

enekita dijo...

y con el azúcar qué???'los bombones y napolitanas del otro día afectaron??

Sidrina dijo...

Me alegro que lo lleves fenomenal, a mi el jarabito de marras tampoco me pareció tan grave!
Cuando estaba embarazada de Manuel habíamos encontrado un cachorro de pastor belga y nos quedamos con ella. Era adoración por el niño cuando lo trajimos, lo olió y no se separó nunca más de él. Y que nadie se acercara a la cuna sin su permiso.
Cuidate mucho y bicos

Dra. Rana dijo...

No entieno como nos podemos parecer tanto! de verdad! es que en todo lo que escribes me veo identificada. Después de semanas sin entrar en tu blog,veo O´sullivan y no me cuadra (¿?)(¿?)(¿?)... empiezo a leer marcha atrás y descubro mi sospecha: mi más sincera enhorabuena!!!Yo fuí madre hace exactamente 15 meses de una niña y te aseguro que es lo más bonito de la vida.También soy veterinaria, Toxoplasmosis negativa y me tuvieron que repetir el Test de O´sullivan 2 veces.He donado sangre en 2 ocasiones porque durante unos meses superé los 50 kg y...no sé! creo que eres mi alma gemela pero en la otra punta de la península.
De verdad, enhorabuena por esa niña y por ese merecido premio.
Sólo hay una cosa que no me ha quedado clara, por qué estás de baja?
Un besazo!

Perséfone dijo...

¡¡¡Sólo leyéndote me he mareado!!! Y es que yo llevo fatal lo de las extracciones de sangre, entre otras cosas por lo que comentas tu misma. Ya directamente opto por dejar de hacerme la dura, decir que me mareo y en cuanto ven que mis venas andan escondidas, me tumban y me la sacan directamente de la mano, que tampoco duele tanto, por cierto. Es peor que te anden hurgando.

Me alegra mucho saber que todo marcha tan bien ¡Y más con ese enfermero de lujo que te has buscado!

Un abrazo.

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