11 de noviembre de 2012

De colores



Ayer, Anabel, con la que conviví en Lugo junto con Clara y Belén (y que recordareis de otras historias cómo Hablar por hablar) cuando éramos estudiantes unas de Veterinaria, otra de Enfermería, vino ayer a conocer a Sabela y me trajo un regalo cargado de cariño y que, aunque una es muy seca a la hora de demostrar sentimientos, me emociono mucho. Si fuera de las que lloran, habría llorado seguro. Porque el librito con forma de rana y hecho por ella, ponía lo siguiente:

A Iria,

ahora que es mamá.

Cuando me acuerdo de ti...

Te recuerdo como una explosión de colores. Te recuerdo siempre risueña. Recuerdo perfectamente cómo suenas cuando estallas a carcajadas. Recuerdo tus trenzas rojizas, tus ojos inquietos y dulces. Te recuerdo acurrucada en el sofá, durmiendo a media mañana, bailando con los brazos en alto, o concentrada en largas tardes de estudio. Te recuerdo queriendo descongelar el pollo en el alféizar de la ventana.

Siempre te recuerdo hablando bien de la gente, contando historias de lo mucho que quieres a tus amigas, a tu hermano y a tus padres. Te recuerdo paseando a Nemo, recordando a Heroi. Recuerdo el bebé que eras, redondo y regordete, en las fotos de la infancia que pegamos en el salón. Cuando leo tus peripecias y extravagancias a veces me emociono pensando en la mujer en la que te has convertido.

Siempre te recuerdo como si fueses luz, con cariño y con respeto.

Sabela aún no lo sabe, pero seguro que ya lo intuye...

Tiene mucha, mucha suerte de tener una mamá de colores.


Gracias Anabel, por hacerme sentir tan especial.

3 ladridos:

Naar dijo...

WOW!! te dice cosas preciosas!!! tienes suerte de tener amigas así :)

Anabel dijo...

Eres especial :)

Ser Educadora - BRT dijo...

Qué bonito, casi lloro!!!! Que sensible me han puesto las hormonas!

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