31 de julio de 2012

Sabela, sal ya

 Mañana salimos de cuentas y Sabela sigue tan pancha, sin dar señal alguna de querer salir.

Y si, que estar embarazada es una experiencia única, que debo tomármelo con calma, que el jaleo está por llegar y luego lo echaré de menos. Puede ser. 

Y tampoco es que me queje demasiado. Disfruté muchísimo este embarazo, apreciando cada momento, ilusionándome con las ecografías, cada patada, cada ropita nueva, sacándonos fotos todas las semanas, viendo crecer y crecer la barriga, notando sus piececitos. Paseé mucho, fui a la playa, tomé el sol y dormí todo lo que pude. En general lo viví de muy buen humor, esperando el parto con más alegría e ilusión que miedo y nervios.

Pero por muy bonita que haya sido la experiencia, seamos sinceros, hasta aquí hemos "llegao", ya estoy harta. Y aunque sigo llevándolo bien, a estas alturas de la película es imposible sentirse como una rosa, por mucho que intente llenarme de energía positiva y decirme a mi misma que no falta nada y que cada día es un día menos. Me recuerdo a Rachel embarazada en Friends, refunfuñando todo el día y enfadándose con todo el que la rodeaba.

Y es que, por mucha facilidad que yo tenga, dormir ya no es tan fácil, coloque como me coloque la barriga me molesta. Y tengo calor todo el día. Me duelen los pies y tengo las piernas hinchadas. Echo de menos estar delgada. Y el jamón y el chorizo. Pero sobre todo, por encima de todo lo demás, me muero de ganas de verle la carita a mi nena, de cogerla en brazos, de alimentarla y abrazarla. De traerla a casa y empezar una vida con ella.


Me encontré con esta foto en Facebook y me encantó, porque hasta las patitas son exactas a las de mi Rasta


28 de julio de 2012

39 + 4


Sí, Sabela aún sigue dentro. 

Y a 4 días de salir de cuentas no muestra ningún interés por abandonar mi útero.

Nada indica que vaya a salir próximamente, ni una contracción, ni molestia... Nada. Además ayer fui a revisión y la monitorización muestra lo que yo ya imaginaba, ninguna contracción. Finalmente el ginecólogo lo confirmaba, aún estoy muy verde.

Pues vaya.

Mucha gente apostaba que nacería el día 25 de Julio, día Nacional de Galicia. Hubiese estado bien, porque además ese día también cumple mi hermano, futuro padrino. Pero nada.

Otros decían que nacería el 26, pues cambiaba la luna o no sé que historias. Además también era el cumple de mi amiga Laura. Pero tampoco coincidirá con ella. 

Ya sé que hay que tener paciencia, que aún faltan unos días para llegar a la semana 40 y salir de cuentas, y que una vez cumplidas aún puede tardar días. Algunos bebés llegan a la semana 41 o 42. Pero estoy muy muy impaciente por tenerla ya conmigo. Y D ni te cuento. Y eso que lo llevo bastante bien, dadas las circunstancias aún estoy bastante cómoda, duermo bien y me siento relativamente "ligera". Pero aún así este último mes se me está haciendo larguísimo. 

Que incertidumbre, ¿Cuando nacerá Sabela? Se admiten apuestas.

18 de julio de 2012

El día que supimos que estaba embarazada

Fue un agradable Domingo de Noviembre. Este Otoño fue extraño, muy caluroso incluso en Galicia, después de un Septiembre y Octubre veraniegos, en Noviembre aún no hacía frío. Hasta recuerdo como iba vestida, (curiosamente, recuerdo que ropa llevaba en cada momento importante de mi vida) una camiseta de manga corta verde, unos vaqueros de la talla 34 que es posible que jamás vuelvan a servirme y una chaquetilla de punto, como si fuera una tarde fresca de Agosto, vaya.

Ese día fuimos con Juan y Clara (A la que recordareis de otras historias como: Las enseñanzas de Clara, Periquito al Gotelé o Hablar por hablar) a Valdoviño y conocimos a su nuevo cachorrito de Labrador, Tucho. Paseamos con los perros por la playa, después comimos en una terraza y tomamos unos vinitos. Mis últimos vinos. Clara estaba de guardia y la llamaron de la clínica para atender a un perro, así que tuvo que irse. Que jodienda, siempre pasa lo mismo. Después de esa urgencia tuvo otra y otra, cuando finalmente llamó para decirme que tenía que meter a un perro en quirófano decidí ir a echarle una mano con tanto perro grave.

Entre risas y lamentos por fastidiarsenos así la tarde de Domingo, atendimos a los perritos sin pausa pero sin prisa y se nos pasó la tarde. Al salir picamos algo en casa de Clara y después D y yo nos fuimos a casa. Ya serían las 11 o 12 de la noche.

De camino le sugerí a D que parásemos a por un Test de Embarazo. Era un poco pronto, pero yo estaba muy impaciente. Al llegar a casa lo hicimos y... ¡Dio Positivo!


¡¡Embarazada de 2-3 semanas!!

Sentimos una alegría indescriptible aunque también, para que negarlo, algo de miedo e incertidumbre, ahora que sabíamos que ya estaba ahí. ¡Ibamos a ser papás! Llamé a Clara, que fue la primera en saberlo. Cuando nos metimos en cama hablamos durante horas de como sería, como nos organizaríamos, dónde viviríamos y si debíamos a no volvernos a vivir a As Pontes (¡No podíamos de ninguna de las maneras criar a nuestr@ hij@ en Ferrol!).

Al día siguiente cuando me levanté para ir a trabajar estaba feliz. Me pasaba la mano por la barriga (¡Añoro aquella barriga plana! :P) imaginandome todo el proceso que estaba teniendo lugar dentro de mí. Era demasiado pronto para explicar nada en el trabajo, sólo Clara lo sabía y estaba atenta para adelantarse y sustituirme si surgía cualquier trabajo no apto para mi como hacer una radiografía. Me sentía portadora de un secreto increíble.

D llenó la nevera de comida sana y me obligó a llevarme al trabajo yogures y fruta para comer a media mañana y media tarde. "Si los demás me ven con todo esto sospecharan" le dije "Es muy raro que yo coma un asqueroso-yogur-natural-puaj en lugar de una napolitana de chocolate y un rico café Gggg (Babeo)" Y encima dejo misteriosamente de fumar de la noche a la mañana ¿Y eso? " Estoy intentando dejarlo... ¡Otra vez!" Y para colmo alguien sugiere ¿Tomamos una caña al salir de trabajar? " No puedo tengo tantas cosas que hacer en casa..." Demasiado raro sería que encima de los yogures, la fruta y el no fumar, ahora fuera a tomar algo y pidiera una bebida No-alcohólica.

Pensaba en lo contentos que se pondrían mis padres, mi hermano, mi prima (Lucía que cuando se enteró cogió un bus desde Santiago, que es dónde estudia y se plantó ipsofacto en Ferrol para pasar la tarde y la noche conmigo y trayendo el primer regalo para Sabela), lo que fliparían mi amigas...Pero todavía era demasiado pronto para decirlo. Mi pequeña no era más que un diminuto óvulo fecundado recién adherido a la pared de mi útero, pero ahí estaba.

12 de julio de 2012

¡Rasta!

Dicen que los bebés escuchan los sonidos del exterior desde el interior del vientre materno, y que incluso después de nacer pueden reconocer música y sonidos que ya escucharon desde dentro. 

Pero sobre todo, sobre todo, escuchan y reconocen la voz de su madre, que oyen "de cerca" durante nueve meses.

Pues bien, esto me hace llegar a una conclusión, y es que sin duda Sabela reconocerá el nombre de su perro, Rasta.

Porque si hay una palabra que repito una y mil veces al día esa es ¡Rasta! Y casi siempre a grito pelao. Y es que mi querido perrito es un rebelde sin causa.

Que si el perro come algo que no debería haber comido, Sabela oye ¡Raasta!

Que si coge algún juguete o peluche reservado para la niña, se lo lleva a su cama y lo llena de babas, ¡Rastaa!

Que si se pone a hacer un agujero para enterrar cualquier mierda que haya encontrado y se llena de tierra, ¡Rasta!

Que si lo soltamos y hecha a correr como un poseso sin volver la vista atrás, Sabela se sobresalta al grito de ¡Raaaaasta! Y en este caso el grito se repite una y otra vez acompañado de todo tipo de silbidos, hasta que al perro le da por volver, lo que normalmente no depende del tono o número de gritos, si no que acaba volviendo cuando pierde el interés por aquello que perseguía o llamaba su atención.Y no es que no sepa que lo estás llamando y que debería volver, lo sabe perfectamente, a veces se para, te mira, dudando si volver hacia ti o seguir con la carrera, y después de pensárselo un momento hecha a correr en dirección contraria cual galgo enloquecido. Y Sabela se regocija escuchando el sonido familiar: ¡Rasta, Rasta!

Que si estas durmiendo tan ricamente y salta encima de ti despertándote bruscamente... ¡Rasta!

Y dicen que las palabras y sonidos que escuchaban habitualmente antes de nacer tranquilizan a los bebés recién nacidos, pues les recuerdan a la época feliz en que vivían dentro del útero, sin ningún tipo de molestia, hambre, sueño o frío. Y que se le pones una canción o le cuentas un cuento que le contabas cuando estaba dentro deja de llorar y se calma.

Todo esto me hace pensar: ¿Podré tranquilizar e incluso hacer sonreír a mi pequeña recién nacida gritándole ¡Rasta! ¡Rasta! una y otra vez? 

¿Será está la primera palabra que pronuncie, incluso antes que Papá o Mamá?


Rasta y sus zurullos




11 de julio de 2012

Reliquia familiar

Hace un par de días que tengo la cuna pequeña dónde dormirá Sabela sus primeros 4 o 5 meses.

Pero esta no es una cuna cualquiera recién salida del Ikea. Es una cuna con historia.

Es la cuna en la que se crió mi abuelo, que cuando nos dejó hace año y medio contaba 96 años. Después de él, durmieron en esta cuna mi padre y sus 7 hermanos/as. Luego los hijos de estos, es decir mis 14 primos y yo. Más recientemente la usaron los dos hijos de mi prima y por último Xalo, el bebé de otra de mis primas que tiene 4 mesecitos y acaba de cedérsela a mi Sabela. 

Y la historia de la cuna aún tiene para rato, pues con alguna mano de pintura y los arreglillos que se le van haciendo, seguro que aún acoge los primeros sueños de otras cuantas generaciones. Sin ir más lejos, en cuanto Sabela crezca un poquito y pase a la cuna grande, esta irá para otra de mis primas, que está embarazada de 13 semanas. La familia sigue creciendo, y todos pasamos nuestras primeras noches en la cuna que ya mecía mi bisabuela hace 100 años.


9 de julio de 2012

Pequeña Yo

Es curioso como desde el principio personalizamos a nuestros hijos a nuestra imagen y semejanza. Cada uno de nosotros tenemos nuestro toque personal, nuestros gustos. Nuestros pequeños serán personas independientes y libres cada uno con los suyos, que en la mayoría de los casos nada tienen que ver con los de sus progenitores, pero al principio cuando no tienen ni voz ni voto y simplemente se dejan hacer los adaptamos a nuestros gustos creando una versión mini de nosotros mismos.

Cuando ves algún retoño lleno de lacitos y pompones, capotas y puntillitas es fácil adivinar como será su mami. Divina, siempre conjuntada, ropa de marca y ni un pelo teñido fuera del sitio.

Hay otros peques que van estilo sport, con sus chandals y tennis. Algunos son más hippies, otros llevan el pelo peinado en crestas engominadas y otros deslumbran con su atuendo fosforito.

Durante estos meses de embarazo he recibido un sinfín de regalos, a cada cual más bonito. Todos y cada uno de ellos me encantan y esto se debe a que la gente conoce mis gusto y refleja mi personalidad en sus regalos para mi pequeña, lo que hace que todos hayan acertado. 

Por ejemplo, desde pequeña y hasta el presente me encanta la ropa de muchos colores. Creo que la ropa y complementos a rayas multicolores es algo que siempre me ha caracterizado, por tanto: Ropa de colores para Sabela = Acierto seguro.



Regalo de Mada

Regalo de Eli

Regalo de mis amigas




Regalo de Mamá
Regalo de Lucía, la madrina



Regalo de mi prima María



Chupetero hecho por Eli. Así es como la mayoría de la gente imagina a mi pequeña, una niña de pelo negro y rizado vestida de colores.

Otra cosa que siempre me gustó, no se por qué son las cosas de ranas:

Regalo de Lucía



Regalo de Clara, hecho por ella
Regalo de mis amigas



















Y también soy fan de las cosas artesanales y de cuero. Mi hermano y futuro padrino de la niña me regaló estas sandalias:



Ya está todo preparado para su llegada y ya tenemos su maleta (de colores, como no) lista para irnos al hospital en cualquier momento.



7 de julio de 2012

36 + 3


¡Queda menos de un mes! Por lo menos para la fecha probable de parto, que es el 1 de Agosto. 

Ayer fuimos a hacer una ecografía y resulta que Sabela pesa ya 2,700. Estoy contentísima porque aunque naciese ya, estaría fuera de peligro, por lo menos en lo que respecta al peso.

D esta muy impaciente (igual que yo) y deseando tenerla con nosotros, creo que este último mes se nos va a hacer larguísimo y estamos todo el rato atentos a cualquier síntoma que pudiese indicar que ya viene. Pero no sé porque me parece que aun falta bastante...




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