19 de octubre de 2012

Cafca, la boñiga japonesa adicta.


Hay un vídeo rondando por internet que tiene totalmente revolucionado el mundo de los padres. Se trata de una frikada de anuncio japonés que hace que el 96,3 % de los bebés dejen de llorar cuando lo ven.



Es un misterio el porque de esta reacción, pero es completamente cierto. Sabela entra dentro de ese porcentaje, es ponerle el vídeo y por mucho que este llorando se queda pasmada mirándolo. Completamente hipnotizada, con los ojos de par en par, la boca abierta y la baba cayéndole cual niño goloso frente a un escaparate lleno de chuches.

Yo no logro entender que gracia le ve a esta especie de boñiga saltarina corriendo (bajo lo que parecen los efectos de una amplia dosis de setas alucinógenas) emocionada de un lado para otro. 

Y al principio observas el efecto emocionada, creyéndolo la solución a todos tus problemas, se acabaron los llantos incontrolados, las lágrimas y el estrés. Pero finalmente el vídeo acaba y la niña vuelve a llorar. Y lo vuelves a poner y se vuelve a callar. Nuevamente vuelve el disgusto al acabar el vídeo. Y después de verlo 5 o 6 veces acabas hasta  los cojoncillos las narices del maldito zurullo japonés y de todos sus descendientes, que también aparecen en el vídeo, y resignada recurres al antiquísimo método de pasear con la niña en brazos por toda la casa, canturreando y meciéndola hasta que finalmente se duerme. Y entonces la vida vuelve a ser bella, y mientras la miras dormir plácidamente te olvidas de todas las crisis, los lloros y de la puñetera boñiga adicta a los hongos.


8 de octubre de 2012

Cosas de Sabela. Parte 2

Sabela, a falta de 2 días para cumplir dos meses, sabe muy bien lo que quiere. Como ya comenté, duerme con nosotros en la cama. Pues bien, algunas mañanas después de que D se haya ido a trabajar y viendo que la niña duerme plácidamente (es decir, con la boca abierta y sin chupete) intento levantarme sigilosamente dejándola sola. Pero no hay manera. A los pocos minutos estira el bracito, y empieza a palpar a su alrededor, cual robot enviado a Marte, y si no topa con mi cuerpo se pone a berrear de una manera que ríete tú del  insoportable niño de "Solo en casa" cuando se da cuenta de que sus progenitores y demás familia lo han abandonado (cosa que por otro lado no es de extrañar) a su suerte.

2 de octubre de 2012

Cosas de Sabela


Hace sólo unos meses pensaba que durante los primeros meses todos los bebés eran más o menos iguales, que no hacían mucho más que dormir todo el día y llorar cuando tenían hambre. ¡Que ignorante!

Sabela con su mes y 3 semanas ya tiene su propia personalidad, y tiene muy claro lo que le gusta y lo que no.

Le encanta que la bañemos. Lo que al principio era un momento de lloros y gritos ahora es un relax total. Da igual lo disgustada o llorosa que esté, es sumergirla en el agua calentita y suelta una sonrisa de oreja a oreja. Eso si, el agua tiene que estar muy caliente, nada de los 37 grados recomendados, a ella le gusta a 40, como a mi.

La matrona nos enseñó a hacerles masajes, y le gusta mucho. Se queda tranquila, relajada y sonriente cuando paso mis manos cubiertas de aceite por su cuerpecito.

Le vuelve loca la música, pero es selectiva, alguna le gusta más que otra. De lo que fui probando lo que más la emociona es Luar na Lubre, Gwendal y Muchachito. ¡Que bien lo vamos a pasar cuando el año que viene podamos llevarla a los festivales veraniegos!

Se calma si le mojas el chupete con agua fría.

Le gusta mirarme (y a mi mirarla a ella), si la dejo un rato en la cuna cuando vuelvo me recibe con una sonrisa preciosa. En las contadas ocasiones en las que me pongo las gafas me mira con un gesto raro como pensando: ¿Y esta quién es? Y si me las quito sonríe aliviada al reconocerme.

Si la envuelvo en una manta prefiere que le deje los brazos por fuera para poder agitarlas y hacer todo tipo de movimientos.

De los móviles que cuelgan sobre su cuna, no le gusta el azul de ositos, pero se pasa horas hipnotizada y siguiendo con la mirada el de animalitos de colores.

Se duerme inmediatamente cuando le pongo el pijama y nos metemos los 3 en la cama.





1 de octubre de 2012

Soy una madre de leche


                                                                                                                                                                                     
Y por último, en el margen de mi blog, junto a "En mi cama somos 3" y "Ponte a tu bebé" aparece el logo "Soy una madre de leche" también del Blog de Sarai Llamas. Esta entrada llega además en el momento perfecto, pues hoy comienza la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna en España.

Estoy muy orgullosa de estar alimentando a Sabela únicamente con mi leche, sin utilizar ningún tipo de suplemento, y espero seguir haciéndolo mientras me sea posible y la niña siga ganando peso de forma adecuada.


Pero también tengo que reconocer que, aunque ahora lo llevamos muy bien, al principio no es la experiencia maravillosa que pintan sus más fervientes defensoras, por lo menos en mi caso, y si no fuera porque es indiscutible lo mejor para mi hija, y que es un esfuerzo que ella agradecerá, tanto ahora en sus primeros meses como a la larga, probablemente habría tirado la toalla.

Porque vale que es cómodo, no tienes que preparar, calentar y esterilizar biberones, siempre está disponible, es gratis, por la noche puedes alimentar a tu bebé sin ni siquiera levantarte de la cama... Y todo esto sin nombrar lo más importante, las infinitas ventajas para la salud del bebé y prevención de futuras enfermedades. Pero aún con todo, al principio es duro. Digan lo que digan.

Durante todo el embarazo había leído libros y miles de opiniones en Internet sobre la magnífica experiencia de alimentar a tu bebé con tu propia leche. Pero nadie me había dicho que algunos bebés, como Sabela, piden el pecho a grito "pelao" cada hora, media hora, o incluso llegaba a pedirlo 15 minutos después de haber acabado. Cierto que algunas veces es por hambre, otras por sed, o otras simplemente buscan consuelo, pero había días dedicados exclusivamente a ello. Y esto sin tener en cuenta que al estar todo el día comiendo, Sabela estaba continuamente haciendo la digestión, lo que provocaba todos sus problemas de gases, retortijones y cólicos. Por tanto tampoco era agradable para ella porque con tantas molestias no dormía en todo el día, y acababa llorando de cansancio. Y la pediatra, la matrona y las expertas seguían diciéndome que la lactancia materna es a demanda, cada vez que la niña quiera.

Finalmente, acabé yendo al pediatra privado al que nos llevaban mis padres de pequeños que, por muy a favor que yo estuviera previamente de los lemas "La teta no tiene horario" y "Lactancia a demanda", me hizo ver las cosas de otra manera, y me explicó que intentar separar las tomas 2 horas o 2 horas y media como mínimo, sería lo mejor para mi (sobre todo psicológicamente) y para la niña, que dejándole tiempo entre tomas tendría tiempo a hacer la digestión entre  ellas disminuyendo sus molestias. Y oye, mano de santo.

Al principio no me gustó nada este nuevo planing porque pensé que la niña lo pasaría mal y lloraría hasta que le diese. Pero la verdad es que lo lleva muy bien. Cada 2 horas y media come mucho más tiempo que antes, por lo que se queda más a gusto e incluso duerme (antes no dormía en todo el día) y ya apenas tiene problemas digestivos. Y yo tengo tiempo para hacer de todo, distraerme y disfrutar de mi bebé. Por tanto puedo decir que, ahora si, estamos disfrutando de la lactancia materna.

Sabela comiendo acompañada de Rasta ( Esa bestia terrible que no podría convivir pacíficamente con un bebé... :P)










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