18 de diciembre de 2013

Queridos Reyes Magos

Queridos Papa Noel, Reyes Magos, Papá y Mamá, D o quién quiera leerme:

Estás Navidades me pido un juguete de Peppa Pig para Sabela (Peepa Pis que diría ella), uno de esos juguetes de Imaginarium que desarrollan su intelecto y la harán la más lista del mundo mundial y otro libro de sonidos de animales, que el suyo ya se lo sabe de memoria e imita el sonido antes de pulsar el botón.

Es mejor que también le traigáis una pelota de la petarda de Dora la Exploradora, porque Rasta le pinchó la suya hoy y menudo disgusto. Creo que hasta el pobre perro se arrepintió de haber hincado el diente tan fuerte mientras jugaban. También se comió dos piezas de madera del juego de construcción. 

Me gustaría pedir algo de nieve para el año que entra pues aunque Sabela ya la vio el invierno pasado no creo que se acuerde y me gustaría ver su carita emocionada mientras caen los copos y pisotea el manto blanco.

También podéis darle un poco de paciencia y coquetería para que, ahora que tiene el pelo medio largo, me deje ponerle coletitas, horquillas y diademas sin gritar como si le estuviera arrancando el cuero cabelludo y arrancárselas 3 segundos después.

Estaría guai que me trajeseis 20 o 30 chupetes, pues perdemos de media 3 a la semana. Y eso que ya no los sacamos a la calle (que lo estamos dejando). Y nunca jamás de los jamases vuelven a aparecer. Misterios de la vida.

Para mi quiero unos rótulos para mi furgoneta, que anuncien bien bonito y vistoso mi nuevo negocio. Un perro y un gato a todo color. Mooola. Y una agenda, que el otro día al salir del portal con Sabela en un brazo y un saco de pienso en el otro la mía se calló en un charco y está que da pena.

D quiere un cachorro. ¡¿Estamos locos?! Y encima un cachorro de Boyero de Berna. Venga ya. Tengo suficiente con un perro, una niña y un negocio en sus inicios. ¡Ah! Y la nueva mascota de Sabela "Pes", que es todo un superviviente. Cuando se acuerda de él corre a la pecera gritando Pes, Pes, mete la mano e intenta pescarlo. Lo último que necesito en esta vida es un perro de 50 Kg. Ya le dije a D que me parece super injusto que me ponga en la situación de tener que ser yo la que diga no a un perro, con lo que a mi me gustan. Pero no, no queremos otro perro, así que sacad eso de vuestra lista si es que D os lo ha pedido.

Queremos una plancha para la ropa, eso sí, que llevamos 7 meses viviendo sin plancha. Y no es porque no quiera comprarla, si no porque no quiero usarla.  Pensándolo bien mola no tener plancha, mejor retiro también eso de la lista. Me daría mucho trabajo.

En realidad poco me importa lo que traigáis o no. Porque sin duda lo mejor de esta Navidad será celebrarla con Sabela y ver como baila con los villancicos, grita emocionada "Lus, lus" señalando los alumbrados y mira embobada la cabalgata de reyes. Yo ya tengo mi regalo. Para esta y todas las Navidades.

2 de noviembre de 2013

La calabaza-gato de Sabela




Sabela ya va a la guardería. Me costó mucho tomar la decisión pero al final me decidí (fuera de plazo) a que fuese un par de horitas o tres por la tarde a jugar, divertirse con otros niños y aprender un montón de cosas. Y después de un duro (terrorífico) proceso de adaptación (apunto estuve de rajarme, coger a mi bebé y no volver a aparecer por allí hasta los 3 años mínimo) parece que empieza a disfrutarlo y entra y sale encantada de la vida. 

Esta semana con motivo de la fiesta de Samaín (Halloween  celta celebrado en Galicia) nos mandaron una notita indicándonos que debíamos decorar una calabaza. Al principio me puse un poco refunfuñona y D tuvo que aguantar mis quejas. Que ahora soy Mamá, llevo en solitario una página web a modo de consultorio veterinario en la que resuelvo todo tipo de dudas de dueños preocupados a través de la que recibo diariamente mogollón de preguntas que contesto en menos de 24 horas y, no contenta con eso, acabo de iniciar mi propia actividad como autónoma dedicándome a la alimentación de mascotas. Por lo que ahora mismo casi no dispongo de tiempo libre y cuando me enteré del asunto de la calabaza me puse en plan tonta (insoportable) y me recordé a Miranda en un capítulo de Sexo en Nueva York en el que se paseaba enfurecida por una tienda de disfraces buscando que ponerse para una fiesta en el cole de su hijo (siniestro pelirrojo) y diciendo que estas costumbres de hacer disfraces, dulces y manualidades son ideadas por madres amas de casa que no tienen otra cosa que hacer que cocinar y coser (nada más lejos de mi opinión, que nadie se enfade).

Una vez superada la crisis inicial empecé a pensar ideas y acabé emocionándome con el asunto y disfrutando mucho de la tarea. Desde el primer momento tuve claro que quería hacer un animalito y que pasaba del tema de vaciar la calabaza que tenía pinta de ser muy chungo y pringoso. Tuve que esperar a que la peque se durmiera para empezar mi tarea pues, aunque en la nota ponía que era una tarea familiar para hacer todos juntos en amor y compañía, después de que Sabela intentase comer la cola, amenazara a un asustado Rasta con las tijeras y la detuviese a un centímetro de pintar la pared con un rotulador, decidí que no estaba preparada para tan peligrosa tarea. Cuando se durmió me puse manos a la obra y el resultado fue el gatito que veis en la foto. Al final D se contagió de mi espíritu  "Hallowinesco" y acabó colaborando, entre otras cosas agregó al gato los colmillos, alegando que se trataba de una calabaza de Halloween y que el tierno gatito que yo había diseñado no daba ningún miedo. 

A la mañana siguiente Sabela se emocionó mucho al verlo, pero el color blanco y negro la despistó un poco y empezó a decir: Muuuuuu muuuu pensando que era una vaca.

10 de agosto de 2013

¡Feliz primer cumple mi niña!

Hoy Sabela cumple un añito (aunque cuando le preguntan cuantos cumple ella levanta un dedo al aire diciendo "Tes", quién sabe por qué). Nunca encontraré las palabras para describir todo lo que ha sido este año. Hoy me doy cuenta de que a lo largo de mi vida he estado celebrando mis cumpleaños sin entender plenamente su significado, porque anualmente celebro el aniversario de un día que ni siquiera recuerdo. Pero cuando pienso en el 10 de Agosto del año pasado siento mil cosas y recuerdo cada uno de los minutos de ese día.

El día 9 de Agosto me desperté a las 6 de la mañana sabiendo que Sabela estaba en camino. Nada nerviosa y muy emocionada desperté a D, cogimos la bolsa de colores de Sabela y nos fuimos a Ferrol. Durante todo ese día esperamos relajados muy relajados y tranquilos a nuestra pequeña que, aún una semana después de salir de cuentas, se hacía de rogar. Durante todo el día charlamos, comimos e imaginamos como sería. Pero llegó la noche y Sabela seguía resistiéndose a salir. A la mañana siguiente (y después de dormir en una butaca a mi lado) D se despertó sonriente y dijo: "Sea como sea, hoy si le veremos la carita a Sabela". Y así fue, después de otro día casi entero, a las 21.30 de la noche llegaba nuestra niña. 

Un año después Sabela duerme tranquilamente a mi lado y recuerdo este año, sin ninguna duda, como el mejor y más intenso de mi vida. Nadie que no sea madre puede entender lo emocionante que es ver asomar el primer diente, oír su primera carcajada o escuchar como te llama "Mamá" y te da un beso en la cara diciendo "Muuuuá". Ni entenderá la ilusión de la primera noche que duerme del tirón, come de una cuchara o mastica un trozo de pan. Y que decir cuando se suelta de tu mano y da su primer paso tambaleante. Locura absoluta. Y entonces pienso en todo lo que queda por venir, los "grandes momentos" que tenemos por delante y me muero de felicidad e impaciencia (aunque en el fondo quiero que todo pase muy despacio) al pensar en Sabela con su mochilita colgando en la espalda despidiéndome en la puerta del colegio. O quejándose por que le tiro del pelo al hacerle una trenza. Cuando insista en agarrar ella la correa de Rasta (Dios mediante, que diría mi abuela, porque con lo loco que esta no sé si este momento llegará algún día). Enseñándole a nadar mientras traga litros de agua, o engañándola diciendo que no la soltaré para que aprenda a andar en bici. Curando sus heridas cuando se caiga mientras le canto canciones de niñas valientes. O despidiéndome de ella como buena madre llorosa cuándo (espero que dentro de mucho tiempo) se vaya inevitablemente de mi lado. Entonces miro a este bebé que duerme a mi lado y sobre todo deseo saber enseñarle como ser feliz. Y me pregunto en qué momento de ese último año dejé de ser la niña para pasar a ser la madre.

31 de julio de 2013

Nueva etapa, nuevo look




Eso, que a punto de iniciar una nueva etapa en lo laboral como trabajadora autónoma (que me gusta renovar mis pintas cuando ocurre un cambio en mi vida) y harta de greñas llenas de escupitajos de leche, pegotes de gusanitos y remojadas en potito, ayer decidí tomarme la justicia por mi mano (o más bien por mis tijeras) y cortarme la melena yo misma, ante la espantada mirada de D, que insistía en que para cortar los pelos están las peluquerías.

Próximamente (bueno, dejémoslo en algún día, que estoy muy liada) os mostraré el más que pasable (o eso creo yo, que no soy muy exigente en lo que a estética se refiere) resultado.

25 de junio de 2013

Placeres veraniegos ¡Por fin!



Por fin parece que el verano ha llegado a Galicia. Este fin de semana pudimos sacar la caravana del garaje a su ubicación veraniega para poder disfrutar del buen tiempo al aire libre. En la foto David, Sabela, Rasta y yo con nuestros amigos Clara, Juan y su perro Tucho disfrutando de un desayuno al sol. Nuestra hamaca de colores cuelga de dos árboles.

Los olores del verano ya están aquí. La caravana huele a cerrado después de todo el invierno guardada, abrimos todas las ventanas para que se impregne del olor del verano. Huele a hierba recién cortada. Esta mañana aun huele a humo de las hogueras de San Juan de anoche. Podría (debería) haber olido a crema protectora. Pero no, por eso nos quemamos. El olor del café recién hecho llega desde la caravana por lo que Clara se levanta para traerlo. 

Dicen que ser madre te cambia mucho la vida, tus ritmos y costumbres. La única diferencia esta mañana es que ya no somos 4 sentados a la mesa. Una bebé sonriente nos mira desde su silla mientras come una galleta TostaRica. De vez en cuando pega un gritillo para que le hagamos caso y sacude sus pies desnudos, libres por fin de incómodos zapatos.

Hoy por primera vez pudo "caminar" descalza sobre la hierba. Y vuelve a casa más sucia que nunca. En los pantalones tiene manchas de tierra y/o chocolate y marcas de verdín en las rodillas de gatear por la hierba,  en la camiseta chorretones de zumo de naranja. Pero toda esta suciedad es muestra de que el día ha sido intenso y sobre todo muy divertido. Ahora duerme a mi lado, estrena su pijama de verano de Minnie. Está para comérsela, con sus piernas morenas al aire. Pero que voy a decir yo, que soy su madre, y hasta llena de mierda como venía hace un rato (que dejó el agua del baño amarillenta) me parecía la cosa más bonita del mundo.


17 de junio de 2013

Primer día de playa como Mamá


15 de Junio de 2013
Antes ir a la playa era sinónimo de relax total. Estirar toalla, poner gafas de sol y torrarme ante un buen libro, refrescándome de vez en cuándo en el mar sin más preocupación que no quemarme demasiado. Antes la bolsa para la playa incluía una toalla para D y otra para mi (o en su defecto una muy grande), el ya mencionado libro y si nos acordábamos una botella de agua. A veces D insistía en llevar las palas y hacerme correr de un lado a otro tras la pelota.

Ahora tenemos que llevar poco menos que una maleta, con pañales normales para Sabela, pañales de esos otros playeros (super monos de Buscando a Nemo) que se pueden mojar, rastrillos, palas, regaderas, gorro, gorra, camiseta, ropa para cambiarla si se moja, cremas, biberones con agua, frutas, potitos, galletas, toallitas, sombrilla, juguetes... En lugar de sentarme a enrojecer por momentos paseo por la orilla con Sabela cogida de las manitas que sonríe y chapotea emocionada. Nunca olvidaré su primer contacto con el agua y la arena mojada, encogiendo las piernas asustada para no tocar el frío y nuevo terreno primero y pateando alegremente segundos después. Mirando sus pies atentamente, sorprendida ante el frío contacto. Rebozarse en la arena y cogerla con sus manitas. Abrir su puño lleno de arena y enseñarmela ilusionada como si hubiera hecho un descubrimiento maravilloso. Comerla. Mueca de asco. Lanzarla y hacer dibujos en el suelo con su dedito. Volver a comerla y sacar la lengua asqueada. Más crema para que no se queme. Nos sentamos un rato a la sombra de la sombrilla a comer frutitas que nuevamente pretende acompañar de arena (¿Cuántas veces tiene que probarla para darse cuenta de que NO sabe bien?). Ahora intenta comerse un palito que encontró escavando. Saluda con la manita a cada persona que pasa y sonríe cuando se paran a hacerle alguna tontería. Parece que puedo sentarme un momento... Pero no, se aleja gateando a toda prisa.

El concepto de playa es completamente diferente de un año a esta parte, pero que queréis que os diga, ahora es mil veces mejor. Y cuando me sonríe con la boca rodeada de arenas intentando quitarse el gorro por enésima vez pienso que este primer día de playa con Sabela es el mejor día de playa de mi vida.


6 de junio de 2013

La extraña dentición de Sabela




Sabela es peculiar hasta para el orden de llegada de sus dientes de leche. Su primer diente, al que bautizamos como Casimiro por su fecha de aparición llegó unos días antes de cumplir 7 meses. Tras unos pocos días de soledad descubrí emocionada que un segundo piño venía de camino. Hasta aquí todo muy normal, dos dientes monísimos (nada que ver con la horripilante sonrisa que ilustro, lo máximo que  pude conseguir usando el Paint) en el centro de la mandíbula inferior. Pero entonces empezaron las sorpresas. Mientras yo esperaba ilusionada los habituales dientes centrales superiores, descubrí la punta de un enorme diente lateral.¿Pero esto qué eeessss? (A lo Mauricio Colmenero) ¿Un colmillo? ¿Un incisivo lateral? Por posición parecía ser un incisivo, pero conforme fue saliendo mostró un siniestro aspecto colmillesco digno del mismísimo Drácula. Por si fuera poco, empezó a abultarse la encía en la misma posición del lado opuesto, por lo que pensé que este verano mi nena luciría una singular sonrisa de vampiro. Ya me la estaba imaginando a lo Maggie Simpson en el capítulo en que resulta ser hija de los extraterrestres. Pero no, hoy acabo de detectar el incisivo central del mismo lado del diente que ya tenía, lo cual me parece el colmo de lo extraño, ¿Dos dientes del mismo lado y ninguno del otro? ¿Que va a ser lo próximo? ¿Unos viscosos tentáculos plagados de ventosas con los que se paseará por el techo del piso? 






27 de mayo de 2013

Si, soy de pueblo


Hace tiempo, una chica joven y después de cometer un error informático en un tema muy básico, me decía entre risitas "Ui madre, parezco de pueblo". ¿Peeeerdon? 

Me parece increíble que hoy en día siga habiendo gente que piensa que los de pueblos somos  catetos ignorantes, sin cultura ni conocimientos informáticos de ningún tipo que vivimos perdidos entre pastos y ganado mientras que la gente de ciudad es "glamurosa" y estudiada. Podría empezar a citar durante horas y horas a personas procedentes de pueblos y aldeas que llegaron a hacer grandes cosas, y no me refiero solo a importantes médicos, jueces o  catedráticos, sino a muchos otros que, estudiando o no, se quedaron en el pueblo porque es allí dónde quieren estar.  

Si señorita, por increíble que parezca hay gente que prefiere vivir en un pueblo. No viven  en pueblos por obligación ni se mueren de envidia por tu vida urbanita. De hecho muchos compadecen tu existencia rodeada de coches y pitidos, gente apresurada y largas colas. Hay algunos, la primera yo misma, que preferimos una vida más tranquila. Y no es por ignorancia ni por desconocimiento de otra clase de vida. Viví durante años en  varias ciudades, y en cuanto pude me volví a mi pueblo.

Los pueblos tienen sus cosas, es cierto, y no todo el mundo sabe ser feliz en uno. Que todo el mundo te conozca tiene muchas cosas buenas, pero también malas, pues quién conoce (o cree conocer) tu vida se permite opinar sobre ella. Tienes que aprender a no darle importancia a lo que opinen de ti. Cuándo eres "adulto" esto es sencillo, pues (normalmente) tu personalidad esta formada y poco te importan los comentarios ajenos. Pero cuando eres joven o adolescente esto no es tan fácil por eso muchos quieren escapar de aquí cuanto antes. Porque si paseas con un chico (novio, primo o amigo) al día siguiente tu madre (cuyo amigo el pajarito habrá informado) querrá saber de quién se trataba. Y si te escondes en lo más profundo de los jardines para fumar un cigarro con tus coleguitas, al llegar a casa tu madre te pedirá explicaciones, pues ya se encontró con el maldito pajarito de la que volvía de la compra.

Pero ahora, y sobre todo después de vivir en ciudades, lo que era molesto resulta agradable. Me gusta salir a pasear y que la gente se pare a saludar a Sabela, que me pregunten como le va a D o que tal se adapta Rasta en el piso nuevo. Que mi padre venga a traer un tupper con caldo recién hecho por mi madre o parar a saludar a mi abuela cuando paso por delante de su casa. Tomar un café con mis amigas, las de toda la vida, esas con las que compraba alcohol a escondidas o fumé mi primer cigarro. Que mi prima venga a ver como baño a Sabela (con su camara guai, con la que acumula miles de recuerdos) o mi hermano venga a cenar pizza cuando llega los viernes. Sentarme ante la chimenea de mis abuelos y comer con mis padres los domingos.

Si mi futuro laboral me lo permite me gustaría quedarme aquí, o incluso en alguna aldea cercana. Que Sabela juegue en el parque con los hijos de las que jugaban conmigo. Que se siente en el aula dónde yo misma aprendí a escribir. Que señoras, desconocidas para ella, le pregunten si es la hija de Iria y le cuenten que su bisabuelo Pepe de Bellas era un pescador formidable. Que lea en la biblioteca los mismos libros infantiles, con olor a libro viejo, que ya leyó su Mamá. Y que señale orgullosa a su abuelo en las fotos antiguas que decoran la pared del colegio.

Puede que, llegada la adolescencia, se sienta agobiada por tantos ojos controladores y este deseando largarse de esta "mierda de pueblo". Pero también puede que se acabe dando cuenta de que en realidad fue muy feliz aquí y acabe volviendo, aunque solo sea a comer los domingos.

26 de mayo de 2013

De niños y enchufes

Sabela y el enchufe.
Siempre pensé que las madres eran un poco exageradas con el tema de la protección del hogar para los bebés; que si tapar los enchufes, redes para la cuna, proteger las esquinas de los muebles... Pero ahora que mi pequeña terremoto empieza a desplazarse por si misma veo que la casa está llena de peligros al alcance de sus manitas inquietas. Porque aún bajo mi atenta vigilancia (y la de Rasta, que no le quita ojo) uno de sus primeros objetivos fue meter un dedito en  el enchufe. Así que D tapó con cinta todos los que están a su alcance, pero esto no es más que una solución provisional, pues ya está aprendiendo a despegarla.

En cuánto pueda me haré con los protectores para enchufes, pues con este tema si estoy muy sensibilizada ya que teniendo 4 o 5 años presencié el electrocutamiento de mi hermano, un año menor. Santi siempre fue muy argalleiro (no conozco traducción para este término gallego), y después de ver como mi padre utilizaba un destornillador en un enchufe (un destornillador al que él llama buscapolos, no sé muy bien de que va el asunto, pero al meterlo en el enchufe se encendía una lucecita, lo cual entusiasmó a mi hermano) se quedó con el asunto en mente, y en cuanto tuvo un momento decidió emularlo. Los dos comíamos a la mesa, solos en ese momento, cuando mi hermanito fue al cajón de las herramientas, cogió un destornillador normal, acercó su silla para poder llegar al enchufe e introdujo el destornillador en el agujero. El corrientazo fue tal que se fue la luz de toda la casa, pero antes del apagón pude ver, alucinada, como a causa del impacto Santi salía disparado hacia atrás para ir a parar al suelo. 

No le pasó nada, inmediatamente se levantaba por si mismo con cara de flipado, antes incluso de que llegara mi preocupada madre, gritando enloquecida.

14 de mayo de 2013

Mocos

Sabela está a tope de mocos. Expulsa constantemente mucosidades de todo tipo. A veces son mocos líquidos y transparentes que chorrean rápidamente de la nariz a la boca. Otros son densos y verdosos que se quedan colgando. Los de esta clase le molestan y se pasa la mano extendiéndolos por toda la cara, entonces parece que le escupió una llama. Hay mocos muy graciosos que forman burbujas enormes a la salida de su nariz, que se hinchan y deshinchan al ritmo de su respiración. Ella, lejos de dejarse afectar por esta pegajosa situación sigue tan alegre como siempre y si en algún momento bajo la guardia con el pañuelo y me despisto con otra cosa cuándo vuelvo a mirarla la encuentro sonriendo con dos hermosas velas colgándole hasta la barbilla.

Y no me habléis de sacamocos. Invento del demonio. Parecía muy ingenioso y útil cuándo lo compramos pero nada más enchufarselo en la  nariz empieza a berrear como si estuviéramos sorbiéndole los sesos y hay que placarla entre dos personas e inmovilizarle manos, piernas y cabeza como cuándo quieres cortarle las uñas a un Yorkshire rebelde.




13 de mayo de 2013

Novedades

Sabela ya tiene nueve meses. Tiene dos dientes y empieza a asomar un tercero. El mes pasado nos mudamos a un piso nuevo y pintamos paredes rojas, verdes y rosas. Sabela tiene ganas de hablar, aunque de momento sólo dice "Dasta" (Rasta) mientras señala al perro emocionada. Pero creo que piensa que el término "Dasta" engloba a todos los perros en general y no al suyo en particular, pues el otro día gritó "Dasta" mirándo a Nemo. Aun no gatea, pero parece que tiene prisa por aprender a andar. Me abraza con sus bracitos regordetes y se duerme sobre mi hombro. Ahora la gente dice que se parece a mi, lo que me hace una ilusión terrible. Cumplí 28 años. Para el piso nuevo compramos una cama gigantesca (160x200), pero seguimos durmiendo los 3 tan apiñados cómo si fuese una cama nido. Tenemos un felpudo brutal (Foto). Ayer acabé último libro de Albert Espinosa, "Brújulas que buscan sonrisas perdidas", os lo recomiendo. Hoy empiezo El Alquimista, bendito Kindle. Rasta sigue adorando a Sabela, pero si antes la perseguía ahora huye despavorido de ella, pues esta le agarra los bigotes, le tira del pelo y le mete los dedos en los ojos. Pobrecito mío. Pero ella, que lo quiere por encima de todo, comparte con él sus galletas (tendríais que ver con que cuidado las coge de sus manitas) y a él se le olvidan todos sus males. A veces Sabela y yo nos vestimos igual. Sabela es fan de los columpios, la fruta, la música Rock, los collares, el nudismo y los móviles, ordenadores y mandos a distancia (es imposible ver algo en la tele sin que coja el mando y empiece a cambiar de un canal a otro sin parar). Odia las gafas (en cuánto me pongo mis nuevas gafa-pasta me las arranca de la cara sin contemplación), que le cambien el pañal y dormir la siesta. Cómo veis mi existencia gira en torno a un pequeño ser humano de poco más de 8 kilos, y no creo que haya en el mundo nada más gratificante.

Nuestro nuevo felpudo



22 de abril de 2013

Seguimos siendo las mismas


Seguimos siendo las mismas es un página de encuentro para madres que luchan por seguir siendo las mismas después de su maternidad. Entre sus blogueras (a las que acabo de sumarme) se sortean 9 Becas Mami, ni más ni menos que ¡400 euros al mes durante un año! para emplear en ellas, en cuidarse, disfrutar y dedicarse tiempo.

Así que, como no tenía suficiente con este blog y con mi Consultorio Veterinario On-line Rincón Veterinario, estreno nuevo blog, Mi mamá es Veterinaria, os dejo con la entrada de hoy:



Desde que soy madre me gusta leer Blogs de otras madres. Y, aunque a estas alturas tengo bastante controlado el tema de la maternidad, hay un aspecto en el que sigo sin dar la talla, la cocina. Según parece todas las madres del mundo cocinan de rechupete, se me hace la boca agua cuándo veo en sus páginas tartas de fresa, galletas de chocolate, muffins y todo tipo de delicias para sus pequeños, que se pondrán las botas a costa de sus hacendosas madres. Y pienso en la pobre Sabela, que en sus cumpleaños en lugar de una tarta de impresión hecha por su Mamá tendrá una tarta del Eroski, cuya caja de plástico esconderé en lo más hondo del cubo de la basura para fingir ante el resto de madres que soy un as de los fogones.
Y conste que desde que no trabajo estoy intentando mejorar. Que cuando trabajaba de sol a sol, y a veces también por la noche, tenía excusa para aparecer con un par de Happy Meals o llamar al chino, pero ahora que estoy “ociosa” se espera algo más de mi.




4 de abril de 2013

Mi nuevo proyecto en "El Progreso"




Periódico El Progreso, Martes 26 de Marzo de 2013:


Iria Bellas Carballo veterinaria pontesa creadora de la web de consulta de mascotas  rinconveterinario.com



¿Cómo surgió la idea de crear esta web?

Buscando en la red información sobre mascotas ves que muchos dueños consultan en foros y páginas no especializadas cuestiones sobre la salud y bienestar de sus animales. Por eso se me ocurrió crear una página más profesional.

¿Cuánto tiempo lleva?

La web empezó a funcionar en Diciembre, pero he tenido muy buena acogida.

¿Qué ofrece su página?

Intento solucionar las preguntas que le surgen a dueños de distintas mascotas en la mayor brevedad posible.

¿De qué temas trata?

Rincón Veterinario es un dónde pueden encontrar solución a problemas de alimentación, cuidados o salud. No pretende sustituir una visita al veterinario, ya que no es posible diagnosticar y tratar a un animal sin explorarlo, sino que intenta informar sobre cuestiones como si es necesario vacunar al perro cada año, recomendaciones para viajar en avión, cuánta cantidad o qué tipo de pienso se le debe dar...

¿Tiene previsto incluir nuevas secciones?

Tengo pensado añadir un foro y, en colaboración con perreras y protectoras interesadas, una sección de mascotas en adopción.





5 de marzo de 2013

Casimiro


Mi pequeña salvaje es muy agresiva a la hora de despertarme. Y no se lo reprocho porque no es cosa fácil. Primero empieza suavemente pasándome las manitas por la cara, pero cómo ve que no consigue nada, pasa al plan B que consiste en tirarme de un labio, de un párpado, agarrarme los mofletes o meterme un dedo por la nariz. Hoy, optó por morderme un dedo, y cual fue mi sorpresa al notar algo duro asomando en su encía ¡El Señor Piño ya está aquí!

Que ilusión. Decidí que el nuevo inquilino y primera pieza de la sonrisa de mi niña necesitaba un nombre cómo "Dios" manda, así que me acerqué al calendario que cuelga en la pared de la cocina dispuesta a asignarle al piño el nombre del santoral que correspondiese al día de hoy. Además así podríamos recordar el acontecimiento. San Adrián. Pues vaya mierda. No podía darle al pequeño piño un nombre tan simple y con tan poca gracia. Así que me fijé en el santo de ayer. San Casimiro. Este si que es un nombre molón para el primer diente. Así que para tratar de justificar la jugada me dije a mi misma: "Probablemente el piño asomó ayer, pero como no me había fijado pasó desapercibido hasta el mordisco mañanero. Por tanto tiene todo el derecho del mundo a llamarse Casimiro. El nombre elegante y con personalidad que merece".

Seguro que cuándo sobresalga más será una monada, aunque en este cutre dibujo en Paint parece que sólo le falta una viñeta que ponga: ¡Cuñaaaaaao!

20 de febrero de 2013

Surrealismos mañaneros


En el piso de abajo vive una señora (creo que con su marido, aunque a este nunca lo vi) que es muy agradable. Siempre se para a hablar conmigo y con D, saluda a Sabela y acaricia a Rasta mientras dice: ¡Los perros son mejores que muchas personas! Más buenos y agradecidos, ¡y se enteran de todo! Y me cuenta la historia (que ya escuché unas 6 o 7 veces) sobre un perro al que una señora llamó feo y este, ofendido, la mordió. La semana pasada me dijo que tenía varios vestidos en su casa de cuándo sus niñas (que ahora ya son madres, según cuenta) eran pequeñas, y que ella, que es muy cuidadosa con las cosas, había guardado en perfecto estado hasta la actualidad. Dijo que le gustaría dármelos para Sabela. Insistí que no era necesario (Sabela tiene cómo tres docenas de preciosos vestidos esperando la temporada Primavera-Verano), pero ella se mantuvo en sus trece.

Ayer por la mañana, estaba  yo desayunando (gafas, pelo recogido en un CutreMoño y pijama de ositos) cuándo llaman a la puerta. Era la señora. "Hola" dijo desconcertada. "¿Es aquí la casa de Guillermo?
"No", respondí yo. "Aquí vivimos mi novio, el perro, la niña y yo" seguí dándole información, pues tenía cara de extrañada, cómo si no me hubiese reconocido. "¿Pero no es aquí dónde viven los chicos, que tienen un bebé?" parecía desconcertada. "Sí..." dije yo sorprendida. "¡Ah!, ¿está tu Mamá?" sonrió, creyendo haber entendido la historia. (¿Comorr? ¿Pensaba que la chica con la que normalmente habla... ¿Es mi madre?). "Aquí vivimos sólo nosotros con el bebé" respondí cautelosa y ya un poco asustada con la actitud confusa de la señora. "Ah, entonces eres tú la chica con la que siempre hablo en el ascensor, en el portal y en la acera... No, ella es más alta, ¡eres su hermana!" dijo triunfalmente, como si finalmente lo hubiera entendido todo. "No, YO soy esa chica". "¿Tú?" dijo mirando mi pijama y clavando la vista en mis zapatillas de colores y pompones "Alomejor es que normalmente llevas tacones". "No (¿Tacones? Eso sí que no)". "¿Y Guillermo, dónde está Guillermo?" preguntó cómo si necesitase pruebas  para acabar de creérselo. "No se llama Guillermo, se llama D" respondí yo con calma. Cómo no parecía convencida, fui a coger a Sabela y le dije "Ve, aquí esta el bebé" Entonces sí. Se le iluminó la cara y con una sonrisa de oreja a oreja dijo: "Si, si, ¡esta é a neniña! ¡Que bonitiña é!" Y se acercó a acariciar a la sonriente Sabela. Hay que ver, no me reconoce a mi simplemente por llevar gafas y un pijama infantil y reconoce a Sabela, un bebé de 6 meses, que son todos más o menos iguales. Entonces abrió la bolsa que traía y nos hizo entrega de un vestidito, realmente muy bien conservado teniendo en cuenta la cantidad de años que debe tener, y bastante mono. Finalmente, y acercándose a la puerta dijo "Ya te traeré más, pero esto es un secreto, no se lo digas a nadie" acercándose el dedo a los labios en un gesto de lo más siniestro.

25 de enero de 2013

Paseos con Rasta y Sabela



Ya tengo dominado el tema de salir a pasear yo sola con Rasta y Sabela, empujando el carrito con una mano y agarrando la correa con la otra. Al principio no parecía cosa fácil porque entre lo loco que estaba Rasta y mi escasa habilidad manejando el carrito (la condución nunca fue lo mio, recordemos las mil y una veces que tuve que ir al examen práctico de conducir para lograr sacar el carnet, que luego casi pierdo durante el primer año a base de multas traicioneras)  parecía cosa imposible. Pero el cambio que esta dando Rasta desde que nació Sabela es alucinante. Parece un perro normal, nada del hiperactivo y nervioso Rasta de antes que si te descuidabas al llegar a casa te encontrabas la jaula de los pájaros en el suelo, todo lleno de plumas y pájaros despavoridos revoloteando por la casa (este suceso es verídico, pero se merece un capítulo entero otro día), ahora esta súper tranquilo y pendiente en todo momento de su niñita a la que adora. Da gusto verlos. Sabela (loca por los perros desde que se  dio cuenta de que existían) estira las manitas para tocarlo, Rasta se las lame con cuidado y ella se parte de risa. Cuándo Sabela llora y yo estoy en otra habitación de la casa, Rasta viene al trote y se me queda mirando impaciente en plan "Está llorando".

Por lo que cuando salimos a pasear, camina al lado del carrito la mar de bien y da gusto salir, no como antes que era un estrés constante pendiente del perro que tira, la niña que llora, se acerca otro perro y Rasta quiere saludarlo enloquecido, alguien se acerca a ver a Sabela y Rasta le salta a la chepa... Bueno, para ser sinceros esto sigue haciéndolo, que ni Rasta es Lassie, ni yo César Millán, para que engañarnos. Pero no lo hace a mala fé, es que el también quiere saludar y es muy efusivo. Coitadiño.

El problema surge en días lluviosos como el de hoy, pues con el carrito en una mano y Rasta en la otra, no me queda ninguna libre para agarrar el paraguas, así que podéis imaginaros el panorama. Y no, atar a Rasta al carro no es una opción, que vale que se esta portando muy bien, pero cómo un pájaro pase volando cerca, y encima haga Pío pío, igual tengo que ir a recoger a Sabela a Roupar de arriba.
¡Listas para la lluvia!


14 de enero de 2013

Mi feliz 2012

A estas alturas, cuando llevamos ya casi una quincena de nuevo año, va siendo hora de que haga balance. Aunque sólo sea para que el día que Sabela lea el blog sepa que el 2012 fue sin duda el mejor año de mi vida.

El 2012 de alguna manera empezó ya con ella, aunque aún no daba señales de vida y mi barriga apenas había empezado a abultarse ya estaba allí. Y todo se hizo más real cuando a estas alturas el año pasado, en la semana 12 de embarazo, por fin la vimos. Allí estaba, tan pequeña y ya con forma de personita y moviéndose. Fue increíble. Salimos del ginecólogo tan felices que fuimos a comprarle su primera ropita.

Después de una laarga laaarga espera el 10 de Agosto por fin llegaba al mundo con los ojos negros muy abiertos y haciendo gestitos coquetos con los labios. Fue el día más feliz de mi vida. Cuando la pusieron desnudita sobre mi y giró la cabeza para mirarnos fue... Indescriptible. Los siguientes 3 días en el Hospital los recuerdo como un sueño, no podía dejar de mirarla.

Nunca me olvidaré del momento en que entramos con ella en casa, aunque llevaba todo el día lloviendo, en ese momento hacía sol. Los rayos entraban por la ventana del salón dónde para mi sorpresa mi madre había preparado (Resulta que no quería las llaves de mi piso sólo para sacar al perro :P) un montón de bandejas con empanadas, gominolas y... ¡ Un jamón! ¡Después de 9 largos meses sin poder probarlo... Un jamón enterito para mi sola! Ggggg. 

El año que empezó "sin Sabela" acabó con ella en mi colo mientras tomábamos las uvas, sonriendo con su pijama Navideño de renos y unas antenitas muy festivas con muelles y pompones.

Espero con mucha ilusión este 2013 en el que Sabela descubrirá el mundo de mi mano. Le saldrá su primer diente, aprenderá a sentarse, a gatear y a andar. Dirá sus primeras palabras, y seguirá deleitándonos a todos con sus enormes sonrisas.

¡Feliz 2013!

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