25 de enero de 2013

Paseos con Rasta y Sabela



Ya tengo dominado el tema de salir a pasear yo sola con Rasta y Sabela, empujando el carrito con una mano y agarrando la correa con la otra. Al principio no parecía cosa fácil porque entre lo loco que estaba Rasta y mi escasa habilidad manejando el carrito (la condución nunca fue lo mio, recordemos las mil y una veces que tuve que ir al examen práctico de conducir para lograr sacar el carnet, que luego casi pierdo durante el primer año a base de multas traicioneras)  parecía cosa imposible. Pero el cambio que esta dando Rasta desde que nació Sabela es alucinante. Parece un perro normal, nada del hiperactivo y nervioso Rasta de antes que si te descuidabas al llegar a casa te encontrabas la jaula de los pájaros en el suelo, todo lleno de plumas y pájaros despavoridos revoloteando por la casa (este suceso es verídico, pero se merece un capítulo entero otro día), ahora esta súper tranquilo y pendiente en todo momento de su niñita a la que adora. Da gusto verlos. Sabela (loca por los perros desde que se  dio cuenta de que existían) estira las manitas para tocarlo, Rasta se las lame con cuidado y ella se parte de risa. Cuándo Sabela llora y yo estoy en otra habitación de la casa, Rasta viene al trote y se me queda mirando impaciente en plan "Está llorando".

Por lo que cuando salimos a pasear, camina al lado del carrito la mar de bien y da gusto salir, no como antes que era un estrés constante pendiente del perro que tira, la niña que llora, se acerca otro perro y Rasta quiere saludarlo enloquecido, alguien se acerca a ver a Sabela y Rasta le salta a la chepa... Bueno, para ser sinceros esto sigue haciéndolo, que ni Rasta es Lassie, ni yo César Millán, para que engañarnos. Pero no lo hace a mala fé, es que el también quiere saludar y es muy efusivo. Coitadiño.

El problema surge en días lluviosos como el de hoy, pues con el carrito en una mano y Rasta en la otra, no me queda ninguna libre para agarrar el paraguas, así que podéis imaginaros el panorama. Y no, atar a Rasta al carro no es una opción, que vale que se esta portando muy bien, pero cómo un pájaro pase volando cerca, y encima haga Pío pío, igual tengo que ir a recoger a Sabela a Roupar de arriba.
¡Listas para la lluvia!


5 ladridos:

Bergeronnette dijo...

Mi boxer cuando vivía, también era una "niñera" espléndida, adoraba a mi hija, no se separaba de ella en ningún momento, se dejaba tirar de las orejas...
El momento del paseo es exactamente como tú lo cuentas. Y para la lluvia... O dejar el paseo para más tarde, o ponerse un chubasquero :)

Irina dijo...

jajajaja ya te imagino por el Paraño toda apurada jajaja. Di que sí, que fijo que Rasta se está portando muy bien jeje :)

Ser Educadora - BRT dijo...

Qué gustazo ir a pasear los tres cuando hace bueno... aunque con lo que nos llueve por galicia ultimamente me imagino que estaréis bastante tiempo en casa!!

Un mundo de fimo dijo...

Tienes un premio en mi blog ;) puedes pasar a recogerlo :)

soyblan dijo...

Jajajaa no quiero virulearte a comentarios pero chica, casi me muero de risa al leerte. Cómo me suenan estas situaciones de caos, desde que tengo niña (y carro) son el pan nuestro... no hay día que no piense que los humanos, con cuatro brazos, seríamos mucho más felices. Bueno, las humanas ¬¬
Mis perros con Eva también se llevan guay. Bueno, la cocker pasa de ella, lo cual es buena señal, y el labrador la mira y le acerca el hocico en plan cauteloso. Cualquier día le araña y verás... aunque de momento tuvo suerte :P
Un besazo!

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