14 de mayo de 2013

Mocos

Sabela está a tope de mocos. Expulsa constantemente mucosidades de todo tipo. A veces son mocos líquidos y transparentes que chorrean rápidamente de la nariz a la boca. Otros son densos y verdosos que se quedan colgando. Los de esta clase le molestan y se pasa la mano extendiéndolos por toda la cara, entonces parece que le escupió una llama. Hay mocos muy graciosos que forman burbujas enormes a la salida de su nariz, que se hinchan y deshinchan al ritmo de su respiración. Ella, lejos de dejarse afectar por esta pegajosa situación sigue tan alegre como siempre y si en algún momento bajo la guardia con el pañuelo y me despisto con otra cosa cuándo vuelvo a mirarla la encuentro sonriendo con dos hermosas velas colgándole hasta la barbilla.

Y no me habléis de sacamocos. Invento del demonio. Parecía muy ingenioso y útil cuándo lo compramos pero nada más enchufarselo en la  nariz empieza a berrear como si estuviéramos sorbiéndole los sesos y hay que placarla entre dos personas e inmovilizarle manos, piernas y cabeza como cuándo quieres cortarle las uñas a un Yorkshire rebelde.




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