12 de febrero de 2014

Asco de gente II


(Y es la Segunda Parte porque ya hubo, aunque hace mil años, una primera parte de Asco de gente).

Después de bastante tiempo sin aparecer por aquí, rompo mi silencio para soltar toda la indignación que traigo de mi paseo mañanero con Rasta y Sabela.

Hoy está lloviendo, menuda novedad, llevamos ya así dos meses sin un día por medio de tregua. La semana pasada circulaba por las redes sociales un vídeo muy guai de una niña de 15 meses que ve la lluvia por primera vez y se pone como loca. Sería imposible grabar un vídeo así con Sabela porque como crece con lluvia, lluvia y más lluvia esto es tan habitual para ella como la luz solar o los lametones de Rasta por lo que no le causa sorpresa alguna. De hecho cada mañana da por hecho (normal) que fuera esta lloviendo, y así como antes señalaba la puerta y me decía "calle, calle" impaciente por salir, ahora la señala y dice "llueve" y si, como ocurre amenudo, oye la lluvia caer con especial fuerza sobre el tejado, añade "mucho".

El caso, que ya me estoy desviando del tema, es que hoy llovía y yo paseaba con la correa en una mano, el carrito en la otra y tapada con la capucha pues no me quedan más manos para agarrar un paraguas. En estas estaba cuando se acerca un señor cruzando desde la acera opuesta y diciéndo: "¡Perdona, perdona!" ya que yo andaba muy rápido (normal, dadas las circunstancias) y como no lo conocía no disminuía la marcha. "¡Mira, perdona que te moleste!" La lluvia chorreaba por mi cara, el carrito y el perro, no suelo ser nada borde, pero pararme de charleta en la calle con este clima, ausencia de paraguas, carrito y perro es una buena molestia. "Es que cuando veo algo así" dice "no puedo evitar decir algo". Ui ui ui. "Mira, tienes que tener mucho cuidado con el perro y el bebé" Ya estamos. "Puede ser muy peligroso, nunca los dejes juntos ni tocarse" ¿Peeeeeerdón? "Sé de lo que hablo, ¡conozco muchos casos terribles!" Lo miré cara de pocos amigos y dispuesta a echarme a andar (correr) otra vez, dada la dirección de la conversación y lo harta que estoy de que la gente se permita opinar sobre la relación de mi niña y mi perro sin tener ni idea. "Mira, el perro no le va a hacer nada a la niña, ni ella al perro (aunque esta parte casi nadie se la plantea) se llevan muy bien y se quieren mucho, tengo plena confianza en ellos". "No, no", responde él, "no me refiero a que le ataque ni nada de eso, si no a que puede pasarle un montón de enfermedades graves". Entonces me reí y le dije que el perro esta perfectamente controlado, vacunado y desparasitado sin querer explicar más. "Ya, ya, pero aún así, puede pasarle enfermedades por el hocico, las babas..." Aquí ya tuve que cortarle porque no pude aguantar más. "Perdón pero soy Veterinaria (no quería hacerme la listilla ni dármelas de nada, pero no me dejó otra alternativa), sé lo que el perro puede o no pasarle, y como se imaginará, lo tengo en perfecto estado sanitario". "Ah" respondió un poco cortado "vale, vale, entonces que te voy a decir que no sepas..." Yo ya empezaba a andar otra vez cuando, aún así insistió "de todos modos ten cuidado que nunca se sabe". 

Puede que lo hiciera con buena intención, pensaréis algunos, pero me parece de muy mala educación meterse así en la vida de gente desconocida (incluso conocida). Yo veo diariamente cosas que, en mi opinión, están mal hechas, sobre todo con perros por ser de lo que sé un poco más, y no se me ocurre decirle nada a nadie a no ser que me pida mi opinión o consejo. Estaría bueno si todos fuésemos por ahí parando a la gente (en días de lluvia torrencial) y opinando sobre sus niños, perros o sobre ellos mismos.


Sabela y Rasta


  © NOME DO SEU BLOG

Design by Emporium Digital